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    s2t2 -Pintura Barroca. Caravaggio (pps39)


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    Caravaggio

    De Wikipedia, la enciclopedia libre

    Retrato de Caravaggio, por Ottavio Leoni.
    Retrato de Caravaggio, por Ottavio Leoni.

    Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571 - Porto Ercole, 18 de julio de 1610), fue un pintor italiano activo en Roma, Nápoles, Malta y Sicilia, entre los años de 1593 y 1610. Es comúnmente considerado como parte de la escuela del barroco, de la que fue el primer gran exponente

    Incluso durante su misma vida Caravaggio fue considerado enigmático, fascinante, rebelde y peligroso. Arribó a la escena pictórica en Roma hacia 1600, y desde entonces nunca careció de encargos artísticos para patrones poderosos o mecenas, con lo que su fama creció de forma atroz. Una noticia publicada recientemente sobre el pintor, describe el contexto y la forma de vida de sus años laborales en Italia, asimismo relata sus andanzas en Roma.

    Después de varios años de trabajo, Caravaggio pasó de una ciudad a otra sirviendo a varios señores importantes. Es una persona trabajadora. pero a la vez orgullosa, terca y siempre dispuesta a participar en una discusión o a enfrascarse en una pelea, por lo que es difícil llevarse bien con él

    Floris Claes van Dijk.[1]

    En 1606 asesinó a un hombre durante una reyerta, por lo que huyó de Roma pues las autoridades habían puesto precio a su cabeza. En 1608 se vio nuevamente envuelto en otra riña, lo que se repitió más tarde en Nápoles hacia 1609, ocasionado posiblemente por un atentado en su contra, realizado por sus enemigos. Tras estos incidentes, su carrera fue decayendo, lo que le ocasionó una depresión que degeneró en su muerte dos años más tarde.

    Muchas grandes iglesias y palacios fueron construidos en Roma durante las últimas décadas del siglo XVI y las primeras del siglo XVII, por lo que las pinturas fueron imprescindibles para su decoración. La Contrarreforma necesitaba buscar un nuevo arte que expresase de mejor forma la doctrina católica en contraposición al protestantismo. Tomando como base las reglas del manierismo, Caravaggio creó una nueva forma de naturalismo, en la que combinó figuras cerradas con la observación física, dramática y teatral de los objetos, a lo que sumó el aprovechamiento del claroscuro, es decir, el uso de luces y sombras.

    En su tiempo Caravaggio fue famoso, apreciado, reconocido y además ejerció gran influencia sobre sus contemporáneos. Sin embargo, en los siglos posteriores a su muerte fue desplazado por otros pintores de su época como Diego Velázquez, Artemisia Gentileschi o Rembrandt. Fue hasta el siglo XX, cuando su figura recobró importancia al estudiarse nuevamente el arte barroco italiano. Desde el estudio del barroco, se pudo apreciar nuevamente al manierismo, y con él a Caravaggio. Andre Berne-Joffroy, secretario de Paul Valéry, dijo acerca del artista italiano: «Caravaggio comenzó con su arte algo simple, la pintura moderna».[2]

    Tabla de contenidos

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    Biografía [editar]

    Primeros años (1571–1592) [editar]

    Caravaggio nació en Milán,[3] donde su padre, Fermo Merisi, trabajaba como administrador y arquitecto decorador del Marqués de Caravaggio, ciudad de la que más tarde tomaría el nombre. Su madre Lucia Aratori, provenía de una familia adinerada del mismo lugar. En 1576 la familia se mudó a Caravaggio debido a la peste que azotó Milán. El padre de Caravaggio falleció en 1577. Varios estudios afirman que en esos años nació el ser artista en Caravaggio, debido a la cercanía de su familia con dos poderosas familias de Italia, los Colonna y los Sforza. Estas dos familias se unieron en matrimonio y mantuvieron relaciones con la familia, años más tarde jugarían un importante rol en la carrera de Caravaggio.[4]

    En 1584 entró a trabajar como aprendiz del pintor lombardo Simone Peterzano, quien fue descrito en el contrato como pupilo de Tiziano. Tras concluir su aprendizaje comenzó a moverse en el circuito Milán-Caravaggio, y además existe la posibilidad de una visita a Venecia, donde conoció las obras de Giorgione, (de las que Caravaggio fue acusado de copiarlas) y de Tiziano. Junto con su familia viajó a visitar el patrimonio artístico y cultural de Milán, su ciudad natal, donde tuvo la oportunidad de conocer la obra de Leonardo da Vinci, La última cena. Caravaggio definía al arte de Milán como «simple, y más cerrado que el manierismo alemán y que el naturalismo».[5]

    Roma (1592–1600) [editar]

    Muchacho cogiendo fruta, h. 1593. Óleo sobre lienzo, 67 x 53 cm. Galería Borghese, Roma.
    Muchacho cogiendo fruta, h. 1593. Óleo sobre lienzo, 67 x 53 cm. Galería Borghese, Roma.

    Hacia mediados de 1592 Caravaggio llegó a Roma, «desnudo y extremadamente necesitado, sin una dirección fija y sin provisiones... además corto de dinero».[6] Pocos meses después comenzó el trabajo exitoso que concluiría hasta dejar Roma. Contactó a Giuseppe Cesari, pintor de cámara de Clemente VIII, «pintor de flores y frutos», [7] quien le ofreció trabajo en su taller de pintura. Caravaggio pintó varios cuadros durante esa época, en los que se incluyen Muchacho cogiendo fruta (su primera pintura conocida), Cesto con frutas y Baco, supuestamente un autorretrato realizado tras una convalecencia luego de su salida del taller de Cesari. Estas tres obras demuestran una particularidad física, —un aspecto de su realismo—, por el cual Caravaggio adquirió renombre: las frutas de la canasta en Cesto de frutas, fueron analizadas por un profesor de horticultura, quien logró descubrir cultivos particulares en el cuadro: «una gran hoja de parra con un gigantesco hongo, que parece tener una lesión similar a la antracnosis».[8]

    Caravaggio abandonó el taller de Cesari en enero de 1594, decidido a abrirse paso por su propia mano. Su fortuna económica estaba en su punto más bajo, pero fue entonces cuando comenzó a fo9rjar importantes amistades, como el pintor Próspero Orsi, el arquitecto Onorio Longhi, y el joven siciliano Mario Minniti. Orsi, establecido en las altas esferas de la ciudad, le introdujo con los grandes coleccionistas; Longhi, más hostil, le llevó al mundo de los peleas callejeras romanas, mientras que Minniti le sirvió de modelo, y años más tarde fue su ayudante en Sicilia.[9] La buena fortuna es su primera composición con más de una figura, en la que muestra a Mario engañado por una niña gitana. Este tema fue un poco nuevo para la sociedad romana, y además demostró una increíble influencia sobre el arte italiano, pero eso ocurrió en el futuro pues en su época Caravaggio lo vendió por una pequeña suma de liras. Los jugadores de cartas —que muestra otra poco sofisticada forma en que un chico cae en la trampa de los jugadores de cartas— es psicológicamente más compleja que sus anteriores obras y por ello fue considerada como su primera obra maestra. Al igual que La buena fortuna, fue inmensamente popular, y de ella sobreviven alrededor de cincuenta copias. Más importante aún, fue atraída por el patronato del cardenal Francesco Maria Del Monte, uno de los más connotados líderes religioso en Roma. Para el cardenal y su círculo amante del arte, Caravaggio ejecutó un gran número de obras de cámara, como Los músicos, Apolo tocando el laúd, una copia de su Baco y una alegoría realista, Chico mordido por una lagartija, en la que Mario destaca como modelo.[10] La posibilidad de un ambiente homoerótico de esas pinturas ha sido centro de disputas entre los estudiosos de su figura, desde que esta teoría fue planteada a mitad del siglo XX [11]

    Los jugadores de cartas, h. 1594. Óleo sobre lienzo, 107 x 99 cm. Museo de Arte Kimbell, Fort Worth, Texas.
    Los jugadores de cartas, h. 1594. Óleo sobre lienzo, 107 x 99 cm. Museo de Arte Kimbell, Fort Worth, Texas.

    El realismo regresó a la segunda fase de Caravaggio en Roma, al retornar a los trabajos religiosos. La urgencia artística de la Contrarreforma sugirió al pintor ilustrar sus nuevos templos. La primera de estas pinturas fue Magdalena Penitente, en la que muestra a la pecadora bíblica abandonando su vida de cortesana y sentándose a llorar en el piso, mientras sus joyas se encuentran tiradas a su alrededor. «No parece una pintura religiosa del todo, ¿una chica sentándose a llorar en el piso mientras seca su cabello? ¿Dónde queda el sufrimiento, la redención, la promesa de salvación».[12] Esto es entendido a la manera lombarda, no tan histriónicamente como los romanos. Este estilo de pinturas fue repetido en sus siguientes trabajos, también eclesiásticos: San Francisco de Asís en meditación; San Francisco de Asís en éxtasis, Los músicos, Descanso en la huida a Egipto, Martha y María Magdalena y David con la cabeza de Goliat. Al ser presentados públicamente, estos cuadros incrementaron la fama de Caravaggio como pintor, tanto en el pueblo como en sus colegas artistas. Pero esta reputación dependía totalmente de los encargos públicos, que eran necesarios para mantener satisfecha a la Iglesia.

    'El más famoso pintor de Roma' (1600–1606) [editar]

    La vocación de San Mateo. Óleo sobre lienzo, h. 1599-1600. Capilla Contarelli, San Luis de los Franceses, Roma. La pintura muestra un haz de luz entrando por una ventana, que expresa simbólicamente la conversión de Leví en Mateo. Otras alegorías a la redención del cobrador de impuestos son la bisagra de la puerta sostenida por los ángeles, a partir de nubes u otros artefactos.
    La vocación de San Mateo. Óleo sobre lienzo, h. 1599-1600. Capilla Contarelli, San Luis de los Franceses, Roma. La pintura muestra un haz de luz entrando por una ventana, que expresa simbólicamente la conversión de Leví en Mateo. Otras alegorías a la redención del cobrador de impuestos son la bisagra de la puerta sostenida por los ángeles, a partir de nubes u otros artefactos.

    En 1599, presumiblemente bajo la influencia del cardenal Del Monte, Caravaggio fue contratado para decorar la Capilla Contarelli, en la iglesia romana de San Luis de los Franceses. Los dos trabajos hechos para esta comisión fueron: El martirio de San Mateo, y La vocación de San Mateo, entregados en 1600. El tenebrismo se mostró una vez más en estos trabajos, aumentando el claroscuro y un realismo barroco muy emocional. La opinión de sus colegas acerca de estos trabajos fue polarizada, ya que algunos percibieron fallas, de nuevo su insistencia en pintar la vida de una manera realista, la falta de dibujos preparatorios y de bocetos para las obras. Mientras que algunos de los pintores italianos aclamaron a Caravaggio por estas obras, que lo encumbraban, siempre desde su punto de vista, como maestro del arte religioso italiano: «Los pintores romanos de la época fueron sorprendidos grandemente por estas pinturas, principalmente los jóvenes. Éstos se reunieron en un círculo en torno al pintor, aclamándole como el mejor artista de la naturaleza y considerando su obra como un milagro».[13]

    La muerte de la virgen. 1601 - 1606. Óleo sobre lienzo, 396 x 245 cm. Museo del Louvre, París.
    La muerte de la virgen. 1601 - 1606. Óleo sobre lienzo, 396 x 245 cm. Museo del Louvre, París.

    Caravaggio siguió haciendo durante algún tiempo comisiones religiosas, en las que destacaba la muerte en figuras grotescas de martirios, decapitaciones y asesinatos. Para la mayoría de la gente romana, estas obras aumentaron la popularidad del pintor, mientras que para algunas personas les parecía violento y sin el verdadero sentido de la doctrina católica, por lo que Caravaggio debió rehacer algunas pinturas sin el sentido violento característico de su obra. La esencia del problema consistía en que Caravaggio tenía una forma bastante explícita de representar el dramatismo, visto muchas veces como vulgar.[14] Su primera versión de San Mateo y el ángel, que muestra al santo como un calvo pensador con las piernas sucias y asistido por el ángel, fue contundentemente rechazada y Caravaggio debió pintarla de nuevo, esta vez con el título La inspiración de San Mateo. De forma similar, La conversión de San Pablo tampoco fue aceptada, pero otra versión pictórica del mismo tema bíblico, (La conversión de San Pablo en el camino a Damasco), sí lo fue. La primera mostraba al santo empequeñecido ante el caballo, provocando un intercambio de palabras entre un soldado y Caravaggio: «¿Por qué has puesto al caballo en medio y a San Pablo en el suelo. ¿Es acaso el caballo Dios? ¿Por qué?», a lo que Caravaggio respondió: «No, pero el animal está en el centro de la luz de Dios».[15]

    Otros trabajos incluyen El entierro de Cristo, la Madonna de Loreto (también conocida como Madonna de los peregrinos), Madonna con el niño y Santa Ana y la Muerte de la virgen. Las últimas dos pinturas atestiguaron, de forma especial, un recibimiento poco cálido entre el pueblo de Roma. La Madonna con el niño y Santa Ana, conocida como Madonna dei palafrenieri fue pintada para un pequeño altar de la Basílica de San Pedro, sólo permaneció en su lugar dos días, y fue retirada. El secretario de un cardenal escribió al respecto: «En esta pintura todo es vulgaridad, sacrilegio y disgusto. Una cosa puedo decir, es un trabajo hecho por un pintor que no pinta bien, con un espíritu oscuro y que ha estado alejado de Dios durante mucho tiempo, y también de cualquier otra cosa buena». La muerte de la virgen, le fue encargada a Caravaggio por un acaudalado jurista, quien pensaba ubicar el cuadro en su capilla personal, mantenida por carmelitas. Éstos rechazaron terminantemente el cuadro en 1606, y el contemporáneo de Caravaggio, Giulio Mancini recuerda que el hecho que motivo tal rechazo fue que el pintor usó a una reconocida prostituta como modelo para la Virgen;[16] Giovanni Baglione, otro contemporáneo, relata que otro punto por el que la obra no obtuvo aceptación fue que la virgen tenía las piernas desnudas.[17] —un problema de decoro en cualquier caso— John Gash, estudiosos de Caravaggio, sugiere que el problema para los carmelitas era que tenían una visión más teológica que estética, y que por ello Caravaggio falló al plasmar de manera errónea la doctrina de la Asunción de María, en específico la idea de que la Madre de Dios no murió en forma ordinaria sino que fue llevada al cielo. El reemplazo para el altar fue hecho por uno de los más conspicuos discípulos de Caravaggio, Carlo Saraceni, en la que mostraba a la Virgen viva y sentada, al igual que Caravaggio, pero en actitud casi moribunda. Nuevamente rechazada, en el trabajo que la sustituyó la Virgen ya se veía siendo llevada al cielo por ángeles. La muerte de la Virgen, fue comprada por el Duque de Mantua por consejo de Rubens, como un obsequio para el monarca Carlos I de Inglaterra. Finalmente entró en la corte francesa en 1671.

    El amor victorioso. 1602 - 1603. óleo sobre lienzo. 156 x 113 cm. Gemäldegalerie, Berlín. Caravaggio muestra a Cupido por encima de todos los poderes terrenales: guerra, música, ciencia, gobierno.
    El amor victorioso. 1602 - 1603. óleo sobre lienzo. 156 x 113 cm. Gemäldegalerie, Berlín. Caravaggio muestra a Cupido por encima de todos los poderes terrenales: guerra, música, ciencia, gobierno.

    Una de las piezas seculares de aquellos años fue El amor victorioso, pintada en 1602 para Vincenzo Giustiniani, miembro del círculo social del cardenal Del Monte. En un diario que data del siglo XVII, el modelo es llamado «Cecco», en italiano, diminutivo de Francesco. Posiblemente se trató de Francesco Boneri, artista italiano activo entre 1610 y 1625, y conocido popularmente como Cecco del Caravaggio.[18] La obra muestra a un Cupido desnudo, cargando un arco y unas flechas, mientras pisotea los símbolos de las artes, las ciencias y el gobierno. El modelo está desvestido, y es difícil aceptar que se trate de uno de sus siervos. El punto culminante que relaciona esta pintura con las religiosas es la intensa ambigüedad con la que el pintor maneja los modelos de diferentes posturas, ya sea sacra o profana.

    Exilio y muerte (1606-1610) [editar]

    San Jerónimo escribiendo, Valleta, Malta, 1608.
    San Jerónimo escribiendo, Valleta, Malta, 1608.
    La decapitación de San Juan Bautista, Catedral de San Juan, Valleta, Malta.
    La decapitación de San Juan Bautista, Catedral de San Juan, Valleta, Malta.

    Caravaggio tuvo una vida tumultuosa. Con una gran capacidad de enfrascarse en riñas, muchas de ellas fueron en los mismos lugares e incluso se le llegó a procesar por esto. La noche del 29 de mayo de 1606 asesinó, probablemente por accidente, a un hombre llamado Ranuccio Tomassoni.[19] Anteriormente, sus mecenas le protegieron de posibles acciones judiciales en su contra, motivadas por riñas, pero esta vez fue diferente. Con una orden de aprehensión a sus espaldas y fuera de la ley, Caravaggio huyó a Nápoles. Ahí, bajo la protección de los Colonna, la autoridad romana veía mermado su poder. Pronto se convirtió en la estrella de la pintura napolitana. en esta etapa realizó Siete acciones de misericordia y la Madonna del Rosario, entre otros.

    Luego de este suceso, Caravaggio permaneció unos meses más en Nápoles y finalmente marchó a Malta, al cuartel de los Caballeros de Malta. Se piensa que su viaje fue patrocinado por Alof de Wignacourt, Gran Maestre de la Orden, y quien colaboró para el indulto al pintor en el caso Tomasonni. De Wignacourt estaba satisfecho con el trabajo del pintor, que le indujo a ser Caballero de Malta. Uno de sus biógrafos, Bellori, señala que Caravaggio estaba contento con su nueva distinción. Además, se le nombró pintor general de la Orden. Los principales trabajos de esta época fueron La degollación de San Juan Bautista (la única pintura de Caravaggio con su firma) y Retrato del gran maestre de la Orden de Malta Alof de Wignacourt, así como retratos de otros caballeros de la Orden. Las circunstancias que rodean al brusco cambio de fortuna del pintor no han sido reveladas del todo, pero se señala que se debió a una riña callejera en la que una casa resultó con serios daños y un caballero fue herido de gravedad.[20] Para diciembre fue expulsado de la Orden por «faltas a la moral y ser un miembro non grato». [21]

    Luego de su expulsión de Malta, Caravaggio se asentó en Sicilia, con el apoyo de su viejo amigo y discípulo Mario Minniti, quien ahora estaba casado y vivía en Siracusa. Juntos realizaron una gira de trabajo por Siracusa, Mesina y la ciudad capital, Palermo. En esos años, Caravaggio continuó realizando trabajos bien pagados, como La sepultura de Santa Lucía, La resurrección de Lázaro y La adoración de los pastores. Su estilo siguió evolucionando, con la particularidad de que ahora se mostraban en sus cuadros figuras aisladas ante un enorme vacío. «Sus grandes obras sicilianas demuestran sombras aisladas. Al contrario de opacar pobremente a los personajes, la obra sugiere temores y fragilidades del hombre, a la vez que transmite la belleza y sencillez de los humildes, mansos y sencillos, que recibirán por herencia la tierra».[22] Las críticas contemporáneas han definido al Caravaggio de esa época como hosco e insociable, que dormía armado y estaba inseguro de su suerte. Su vida se vio muchas veces reflejada en su obra, la de ese tiempo es burlona y satírica, especialmente con los pintores locales.[23]

    Después de nueve meses en Sicilia, Caravaggio regresó a Nápoles. De acuerdo a una de sus más recientes biografías, en Nápoles estaba a salvo del acecho de sus enemigos, bajo la protección de los Colonna. Además, ya había obtenido perdón, gracias al nuevo Papa, el cardenal Camilo Borghese (Pablo V) y pudo regresar a Roma.[24] En Nápoles realizó La negación de San Pedro y El martirio de Santa Úrsula, su última pintura. Nuevamente, el estilo de Caravaggio evolucionaba. En El martirio de Santa Úrsula la santa atraviesa uno de los momentos de mayor intensidad, acción y drama en su martirio, como la flecha disparada por el rey de los hunos, heridas en sus senos. Todo esto diferencia especialmente el cuadro de otros, caracterizados por la inmovilidad de sus modelos. La vividez del cuadro abrió una nueva etapa en la carrera del pintor.

    La negación de San Pedro, h. 1610 Óleo sobre lienzo, 94 x 125 cm. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York. En el claroscuro, dos mujeres señalan con sus dedos a Pedro, mientras que un soldado completa el trío. De esta manera, Caravaggio representó simbólicamente las tres negaciones de Pedro hacia Cristo.
    La negación de San Pedro, h. 1610 Óleo sobre lienzo, 94 x 125 cm. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York. En el claroscuro, dos mujeres señalan con sus dedos a Pedro, mientras que un soldado completa el trío. De esta manera, Caravaggio representó simbólicamente las tres negaciones de Pedro hacia Cristo.

    En Nápoles fue víctima de un intento de asesinato, por personas desconocidas. Primeramente se informó en Roma que «el famoso artista Caravaggio» había muerto, pero más tarde se supo que había salvado la vida, pero tuvo serias heridas que le desfiguraron el rostro. Al recuperarse pintó Salomé sostiene la cabeza de Juan el Bautista, mostrando su propia cabeza en el plato, obra enviada a Wignacourt para conseguir el perdón. En ese mismo tiempo pintó David con la cabeza de Goliat, mostrando al joven David con un aura de tristeza al mirar la cabeza del vencido gigante Goliat, algo repetitivo en la obra caravaggista. Este cuadro le fue enviado al cardenal Scipione Borghese, sobrino del Papa, conocido por su falta de escrúpulos y por sus mecenazgos. Algunos críticos consideran a David con la cabeza de Goliat, como un pago de Caravaggio por la ayuda prestada por Borghese para obtener el perdón papal.[25]

    En el verano de 1610 tomó un barco rumbo a Roma para poder ser indultado, lo que consiguió gracias a sus influyentes amistades romanas.[26] Los extraños sucesos acontecidos en Roma fueron objeto de muchas suspicacias populares. El 28 de julio un «avviso» (periódico privado de Roma para la corte de Urbino.) anunció que Caravaggio había muerto. Algunos días más tarde otro «avviso» afirmó que el pintor había muerto de fiebre en Porto Ercole. Las confusiones generadas por el segundo aviso fueron tan grandes que nunca se supo a ciencia cierta la verdad, pero el cuerpo no se encontró.[27] Un poeta, amigo íntimo del pintor, dio como fecha de su muerte el 18 de julio, víctima de fiebre en Porto Ercole,[28] cerca de Grosseto, en Toscana.

    Caravaggio como artista [editar]

    El nacimiento del Barroco [editar]

    El prendimiento de Cristo,  1602. Galería Nacional de Irlanda, Dublín. La aplicación del claroscuro va más allá de las caras y las armaduras, a pesar de la evidente falta de luz. El personaje de la extrema derecha es, evidentemente, un autorretrato.
    El prendimiento de Cristo, 1602. Galería Nacional de Irlanda, Dublín. La aplicación del claroscuro va más allá de las caras y las armaduras, a pesar de la evidente falta de luz. El personaje de la extrema derecha es, evidentemente, un autorretrato.

    Caravaggio «colocó la oscuridad (sombras) en el claroscuro».[29] El claroscuro llegó a escena mucho antes del arribo de Caravaggio a la pintura, pero fue éste quien le dio la técnica definitiva, oscureciendo las sombras y transformando el objeto en un eje de la luz, cada vez más penetrante. Con este tipo de pintura, los artistas comenzaron a plasmar el físico y la psicología de los personajes de una forma cada vez más real y aguda. Esto le ocasionó varios problemas por su forma de interpretar algunos trabajos religiosos que eran requeridos en comisiones. Caracterizado por su rapidez para ejecutar obras, a base de modelos vivos y guías de puntuación para manejar el pincel, Caravaggio pronto se convirtió en un anatema para los ortodoxos, pues se negaba a idealizar las figuras y tampoco hacía bocetos ni dibujos preparatorios. Pero los modelos son parte esencial de su trabajo, Caravaggio emplea a dos que a la postre serán pintores, pero siempre a la sombra de su maestro. Ellos fueron Mario Minniti y Francesco Boneri. Al primero le usó para sus figuras de carácter secular, el segundo fue su inspiración para realizar obras religiosas, como David con la cabeza de Goliat y varias representaciones de ángeles. Las figuras femeninas aparecen en menor medida, pero con una presencia sorprendente. Ejemplos son Fillide Melandron, Anna Bianchini y Maddalena Antognetti («Lena» y testigo en el famoso «caso alcachofa»),[30] quien muchas veces es nombrada como concubina del pintor. Otras modelos son algunas prostitutas, quienes posaban para figuras de vírgenes o santas, algo muy criticado en Caravaggio.[31] Caravaggio se autorretrató de una manera sutil y poco imperceptible en varias de sus obras. Uno de los más evidentes casos es El entierro de Santa Lucía, donde aparece en el extremo derecho.[32]

    Los discípulos de Emaús, 1601. Óleo sobre tela, 139 x 195 cm. Galería Nacional, Londres.
    Los discípulos de Emaús, 1601. Óleo sobre tela, 139 x 195 cm. Galería Nacional, Londres.

    Caravaggio tuvo una notable habilidad para expresar sus sentimientos en el arte sin que hubiese una escena crucial en la obra. En Los discípulos de Emaús, expresa el momento en que Cristo, haciéndose pasar por un viajero, se reúne con sus discípulos para compartir su alegría. El cuadro se centra en los ojos de Jesús, puesto que no perciben sus seguidores la verdad. Al final, se descubre que Él es el Salvador resucitado, con lo que Caravaggio logró su más grande acierto en materia de pintura sacra. La vocación de San Mateo, plasma el momento en que Cristo llama a Leví, cobrador de impuestos, quien hace un gesto similar a «¿quién, yo?». Pero a la vez, sus ojos señalan a Jesús diciendo: «Sí, te seguiré». Con La resurrección de Lázaro, el cuerpo del muerto está aún putrefacto, pero al sentir la mano del Mesías, la vida vuelve a su ser.

    Los «Caravaggistas» [editar]

    La instalación del conjunto de pinturas referidas a San Mateo en la Capilla Contarelli tuvo un inmediato impacto entre los jóvenes artistas romanos, y el caravaggismo se convirtió en la moda para los incipientes artistas. Entre los primeros «caravaggistas»[33] se encontraban Giovanni Baglione (aunque duró poco) y Orazio Gentileschi. A pesar de la barrera generacional, Gentileschi fue quien mejor se adaptó al estilo de su maestro y logró hacer una carrera artística propia, que le llevó a la corte de Carlos I de Inglaterra. Su hija Artemisia Gentileschi estuvo cerca de Caravaggio y logró crear su propio estilo, pero sin mucha influencia de éste, sino de otros pintores como Annibale Carracci. Finalmente, su realismo triunfó.

    La estancia de Caravaggio en Nápoles produjo una escuela notable para el caravaggismo napolitano, que incluyó a Battistello Caracciolo y Carlo Sellitto. El caravaggismo tuvo su final durante la terrible plaga de 1656, pero las conexiones con España – al ser Nápoles posesiones española, durante Felipe IV – fue básica para el nacimiento del caravaggismo español.

    Un grupo de artistas católicos de Utrecht, conocido como «Los caravaggistas de Utrecht», viajaron a Roma a principios del siglo XVII, y fueron profundamente influenciados por la obra de Caravaggio, como describe Bellori. al regreso a su ciudad, esta tendencia no duró mucho, pero durante la década de los 20's renació en la persona de pintores como Hendrick ter Brugghen, Gerrit van Honthorst, Andries Both y Dirck van Baburen.

    En la siguiente generación, el caravaggismo influyó en varios pintores, como Peter Paul Rubens (quien realizó una copia de El entierro de Cristo), Rembrandt Harmenszoon van Rijn y Diego Velázquez, quien durante su estancia en Italia tuvo la oportunidad de conocer y estudiar sobre el arte de Caravaggio.

    Muerte y renacimiento de su reputación [editar]

    La fama de Caravaggio se fue extinguiendo a su muerte. Pero su influencia en el claroscuro y en la interpretación del realismo psicológico. Sin embargo, logró influenciar a su compañero Orazio Gentileschi, y a la hija de éste, Artemisia Gentileschi. Décadas más tarde, su obra inspiró a los franceses Georges de La Tour y Simon Vouet, y el español José de Ribera. Sus trabajos, con el tiempo, fueron atribuidos a otros pintores más conocidos o simplemente se pasaban por alto. El barroco, al que Caravaggio contribuyó en demasía, le fue dejando en el olvido poco a poco. Además, al cambiar las modas, uno de los argumentos para denigrar al maestro fue su carencia de una escuela propia (a diferencia de otros pintores como Tiziano o Miguel Ángel), por lo que no podría difundir su arte. Tampoco expuso nunca las características de sus personajes, lo cual sólo se podría deducir de sus pinturas. Todo esto le hizo proclive a ser denostado por sus primeros biógrafos, como Baglione y Giovanni Bellori. En sus cartas, el pintor francés clasicista Poussin, afirmó sobre Caravaggio: «No le conocí bien, pero su obra es detestable».[34]

    En la década de 1920 el crítico de arte Roberto Longhi llevó el nombre de Caravaggio a las altas esferas del arte europeo y le colocó en el centro de la atención pública con esta frase: «Ribera, Vermeer, La Tour y Rembrandt nunca podrían haber existido sin él. Y el arte de Delacroix, Courbet y Manet habría sido totalmente diferente».[35] El influyente artista Bernard Berenson afirmó que sólo Miguel Ángel había ejercido tanta influencia en el arte italiano como Caravaggio.[36]

    Tradición moderna [editar]

    La decapitación de San Juan Bautista, 1608. Oratorio de la Catedral de San Juan Valletta.
    La decapitación de San Juan Bautista, 1608. Oratorio de la Catedral de San Juan Valletta.

    Muchos museos de arte, por ejemplo los de Detroit y Nueva York, contienen salas de exhibición donde se pueden apreciar las características de las obras de Caravaggio, — la noche como factor, iluminación dramática, gente normal usada como modelo, interpretación honesta de la naturaleza —. Además, en tiempos modernos, pintores como el noruego Odd Nerdrum y el húngaro Tibor Csernus emularon a Caravaggio en su afán de ver la naturaleza de otra manera. El artista estadounidense Doug Ohlson ha rendido homenjae a la influencia de Caravaggio en el arte con su propio trabajo.

    El director de cine Derek Jarman llevó la leyenda del artista al séptimo arte en Caravaggio y el falsificador de arte holandés Han van Meegeren utilizó modelos caravaggistas para sus obras falsas.

    Sólo alrededor de 50 pinturas de Caravaggio sobreviven. Una de ellas, La vocación de los santos Andrés y Pedro ha sido identificada y restaurada recientemente. Esta´resguardada en Hampton Court, y se le han hecho varias copias. Por lo menos dos pinturas de su autoría se han perdido en los últimos años. Richard Francis Burton ha afirmado que existe una imagen (perdida) del Santo Rosario, en la que se muestran a varios hombres rodeando la sagrada figura. Fue destruida en el bombardeo de Dresden, se situaba en el Museo del Gran Duque de Toscana, era obra de Caravaggio. De este cuadro existen varias fotografías en blanco y negro.

    Obras [editar]

    Artículo principal: Cuadros de Caravaggio

    Véase también [editar]

    Referencias [editar]

    1. Contemporáneo de Caravaggio en Roma, hacia 1601. citado en GASK, John: Caravaggio, p.13. La cita original aparece en VAN MANDER'S, Carl (o Karel): Het Schilder-Boek de 1604, traducida completamente al inglés en HIBBARD, Howard: Caravaggio. La primera referencia a Caravaggio en un documento contemporáneo de Roma es la inclusión en una lista de su nombre, en la que también aparece Próspero Orsi como su compañero y asistente en una procesión de octubre de 1594, en honor a a San Lucas, (ver WAGA, H: Vita nota e ignota dei virtuosi al Pantheon (en italiano, sin traducción al español. Roma, 1992, Apéndice I, pp.219 and 220ff). Pero la más reciente información apareció en los archivos de transcripción de un acta de la corte romana, que data de 1597. En este documento, aparecen citados Caravaggio y Orsi como testigos de un crimen perpetrado cerca del barrio de San Luigi de' Francesi. (Ver: CORRADINI, Sandro (colaboración de Maurizio Marini): La vida de Caravaggio en Roma' The Burlington Magazine, pp.25-28).
    2. Citado en LAMBERT, Giles: Caravaggio, p.8.
    3. Confirmado por el hallazgo de su acta de bautismo en la parroquia italiana de Santo Stefano in Brolo: Rai International Online
    4. Los Colonna eran una de las más aristocráticas familias romanas, y al matrimoniarse con los Sforza juntaban aún más vínculos con Caravaggio y su familia, lo que le ayudó en puntos cruciales de su vida. Hacia 1606, luego de la muerte de Tomassoni, a quien Caravaggio mató, éste decidió refugiarse en el sur de Roma, donde los Colonna eran señores del lugar, pero más tarde viajó a Nápoles, señorío de Constanza Colonna Sforza, viuda de Francesco Sforza. En estos lugares, Caravaggio consolidó su posición de hombre de familia y pintor, que lo mantuvo con ganancias durante mucho tiempo. El hermano de Constanza, Ascanio, era Cardenal Protector del Reino de Nápoles, mientras que otro hermano, Marzio, era consejero del virrey español, además de que una hermana de Constanza estaba casada con un importante miembro de la familia Caraffa. Estas conexiones ayudaron a que Caravaggio consiguiese más encargos. El hijo de Constanza, Fabrizio Sforza Colonna, caballero de Malta, facilitó la huida del pintor en 1607, y le brindó alojo en el palacio de su madre hasta 1609. Todas las relaciones de Caravaggio y su influencia en su arte han sido estudiadas en las biografías y tratados sobre su vida. Ver PUGLISI, Catherine: Caravaggio, p.258. Para una breve reseña LANGDON, Helen, Caravaggio: A Life, capítulos 12 y 15, y ROBB, Peter M, pp.398ff y 459ff, quienes ofrecen una panorama completo de su vida y relaciones públicas.
    5. Rosa Giorgi, Caravaggio: Master of light and dark - his life in paintings, p.12.
    6. Citado sin atribución en ROBB, p.35, aparentemente basado en tres fuentes primarias: Mancini, Baglione y Bellori, quienes describen a Caravaggio en sus momentos de pobreza al llegar a Roma. Además, existe un retrato del pintor (hoy perdido) donde se le muestra con pocos ánimos debido a sus problemas económicos.
    7. Giovanni Pietro Bellori, Le Vite de' pittori, scultori, et architetti moderni, 1672: «Michele (Caravaggio) fue forzado debido a la necesidad de entrar a trabajar en los talleres del caballero Cesari, quien era empleado para pintar flores y frutas, pues lo hacía de una manera tan bella y realista, lo que causaba admiración y belleza en sus mecenas, y la sigue causando hasta ahora».
    8. Caravaggio's Fruit: Una mirada a la horticultura barroca (Jules Janick, Departamento de Horticultura y Arquitectura del Paisaje, Purdue University, West Lafayette, Indiana) (en inglés)
    9. PUGLISI, Catherine, Caravaggio, p.79. Longhi estaba con Caravaggio durante la noche en que éste mató a Tomassoni; Robb, M, p.341, opina que Minniti también presenció la riña Caravaggio-Tomassoni.
    10. El crítico de arte Robert Hughes describe a los chicos modelos de Caravaggio como «maduros sobremanera, como diamantes en bruto y el pelo negro como un helado».
    11. POSNAR, Donald: Caravaggio's Early Homo-erotic Works (Art Quarterly 24 (1971), pp.301-26). Este autor fue el primero en señalar una posible homosexualidad del pintor y su repercusión en el arte. Algunos biógrafos de Caravaggio dan por sentada esta teoría sobre su homosexualidad, pero aún no ha sido comprobada. ´Para una nueva perspectiva, ver: TOVAR, Brian: «Pecados contra natura: El homoerotismo de Caravaggio» (en inglés) Para un punto de vista opuesto ver: CALVESI, Maurizio Caravaggio (ArtDossier, 1986, en italiano). Calvesi arguye que la primera fase de la obra caravaggista es fruto del punto de vista artístico del cardenal del Monte, justo en la era anterior al advenimiento del moderno concepto de la auto-expresión.
    12. Robb, p.79. Este autor concuerda con Bellori, en el sentido de que el uso de colores por parte de Caravaggio da pie al nacimiento del naturalismo ofensivo: «Él (Caravaggio) estaba satisfecho con [las] representaciones vivas de la naturaleza, porque así ejercitaba su mente».
    13. Bellori. El pasaje continúa: «[Los jóvenes pintores] no pensaron en la opción de copiar el arte caravaggista, sino que se inspiraron en el maestro para encontrar modelos de la naturaleza en cualquier lugar, ya fuere en las calles, en las plazas, o consigo mismo».
    14. Para una discusión sobre la política contrarreformista del decoro en el arte, ver Gash, p.8ff; y para un panorama del papel jugado por las nociones de decoro en el arte manierista y el rechazo de San Mateo y el ángel, ver Puglisi, pp.179-188.
    15. Citado sin ninguna atribución en: Lambert, p.66.
    16. Mancini: «Así se pueden entender las calamidades del arte moderno, por ejemplo, con el deseo de retratar a la Virgen Nuestra Señora, Caravaggio usó a la prostituta Ortaccio, lo que hizo que los buenos padres carmelitas rechazasen su pintura».
    17. Baglione: «Para [la iglesia] de Santa María in Trastevere había pintado La Muerte de la Virgen, y de no ser porque lo hizo con poco decoro y las piernas desnudas de la Virgen, hoy en día este cuadro estuviese en la mejor galería de los carmelitas«
    18. Gianni Papi establece ciertas conexiones entre Bonieri y Caravaggio, de tipo siervo - amo, que comienzan a partir de 1600. Ver Robb, pp193-196.
    19. Las circunstancias de la riña aún no han sido esclarecidas del todo. En el juicio posterior los testigos afirmaron que la pelea fue producto de una deuda y de la derrota de Caravaggio en un juego de tenis, y esta versión ha quedado asentada en la imaginación popular como la causa verdadera. Informe sobre el juicio de Caravaggio.
    20. El descubrimiento de la evidencia de esta pelea fue reportado por el doctor Keith Sciberras, de la Universidad de Malta, en «Razones del arresto de Caravaggio en Malta» (en inglés), The Burlington Magazine, CXLV, abril de 2002 (en inglés), pp.229-232, y Riflessioni: Malta en la época de Caravaggio, Paragone Arte, Anno LII N.629, julio de 2002, pp.3-20 (en italiano). Los hallazgos de Sciberras están resumidos en Caravaggio.com (en inglés).
    21. Esta fue la expresión real usada por los caballeros de la Orden de Malta, que celebró sesión solemne para dictaminar sobre la expulsión del pintor. La Orden votó unánimemente a favor de expulsar a su «putridum et foetidum ex miembro». La verdadera razón por la que Caravaggio fue echado de los Caballeros de Malta fue que salió del país sin su previo consentimiento, y no la riña en que hirió a otro caballero.
    22. Langdon, p.365.
    23. Caravaggio fue una persona extraña y de carácter difícil desde sus primeros años. Su amigo Mancini le describe como «muy loco», así como varias cartas de Del Monte en el mismo sentido. Uno de sus biógrafos (1724) señala que el quiebre de su amistad con Mario Minniti fue por su comportamiento pendenciero. Hacia principios del siglo XIX Susinno escribió Le vite de' pittori Messinesi y Lives of the Painters of Messina (en italiano e inglés, respectivamente). En estas obras se detallan anécdotas de la vida siciliana del pintor, reproducidas siglos después en los libros de Robb y Bellori. Estos autores afirman la inseguridad de Caravaggio en Nápoles, que sentía que «le estaban persiguiendo sus enemigos», pero ninguno detalla a quién se refería.
    24. Según Baglione, Caravaggio en Nápoles, «sólo esperaba la trampa del enemigo», de su siempre oculto enemigo.
    25. Según un escritor del siglo XVII, la cabeza de Goliat es un autorretrato de Caravaggio, mientras que David es «su pequeño Caravaggio». Esta frase ha sido interpretada como un retrato del pintor mucho más joven, o más bien, a Cecco (modelo para El amor victorioso). La hoja de la espada tiene una frase titulada «La humildad vence al orgullo». El cuadro en principio fue atribuido a la época romana, pero Bellori afirma que fue concebido durante el segundo período napolitano.
    26. Una carta del obispo de Caserta (por entonces en Nápoles), dirigida al cardenal Scipione Borghese en Roma, de fecha 29 de julio de 1610 señala al cardenal que la marquesa de Caravaggio estaba presta a a enviarle dos obras de Michelangelo Merisi (Caravaggio), como pago a su indulto.
    27. El periódico detallaba la muerte de Caravaggio en camino de Roma a Nápoles. Nuevamente, el obispo de Caserta informó a Borghese que el pintor no murió en Procida, pero sí en Porto Ercole. En un diario (perdido) el obispo declaró que la muerte de Caravaggio se produjo en Porto Ercole, su barco fue anclado en Palo y poco después regresó a Nápoles. Caravaggio, ya libre, marchó a Porto Ercole donde halló la muerte. Palo era un puerto cerca de la desembocadura del Tíber y Porto Ercole se encontraba al norte del puerto de Civitavecchia. Ver: Robb, M, p.473ff.
    28. BBC News : Artes: Se ha encontrado el certificado de defunción de Caravaggio.”, BBC. Consultado el 2005-12-22. (en inglés). Esta noticia no tuvo una confirmación posterior.
    29. Lambert, p.11.
    30. Muchos testimonios sobre la vida del pintor provienen de archivos judiciales en Roma. El «caso alcachofa» se refiere a un incidente Caravaggio lanzó un plato de alcachofas ardientes a un mesero, por razones desconocidas.
    31. Robb realiza un esfuerzo por identificar a las modelos en diferentes lienzos, y examinar su relación personal con el pintor, más allá del ámbito laboral.
    32. La carrera de discretos autorretratos del pintor va desde El joven Baco hasta David con la cabeza de Goliat. Algunos de sus biógrafos han querido ver una imitación de pintores manieristas (como Tiziano), pero se señala que Caravaggio no quiso imitar a nadie, sino que se incluyó a sí mismo como un participante más de la corriente de aquel entonces.
    33. Así se autonedominó el grupo surgido de esos muchachos.
    34. Véase también la crítica del italiano Vincenzo Carducci (residente en España), quien lamenta que Caravaggio sea el «anticristo de la pintura», por sus «modelos degenerados y monstruosos».
    35. Roberto Longhi, citado en Lambert, op. cit., p.15
    36. Bernard Berenson, en Lambert, op. cit., p.8

    Bibliografía utilizada [editar]

    Enlaces externos [editar]

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    Bartolomé Esteban Murillo

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    Bartolomé Esteban Murillo

    Murillo, autorretrato de 1670
    Nacimiento 31 de diciembre, 1617
    Sevilla, España
    Defunción 3 de abril, 1682
    Cádiz, España
    Nacionalidad Española
    Área Pintura
    Movimiento Barroco

    Bartolomé Esteban Murillo (*Sevilla, 31 de diciembre de 1617 –† Cádiz, 3 de abril de 1682) fue un pintor español del siglo XVII. Es una de las figuras más importantes de la pintura barroca española, que tras haber decaído en estimación a principios del siglo XX, vuelve a gozar de importante reconocimiento mundial.

    Tabla de contenidos

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    Vida y obra [editar]

    Nació en 1617 en la ciudad de Sevilla. Fue bautizado en la parroquia de Santa María Magdalena de la ciudad de Sevilla. Fue el hermano menor de catorce hermanos. Su padre era un cirujano barbero llamado Gaspar Esteban, siendo por tanto Esteban su primer apellido. Su madre se llamaba María Pérez Murillo, de quien tomó el apellido para firmar su obra, como hizo Velázquez. Al morir sus padres cuando tan sólo tenía 10 años, pasa al cuidado de una de sus hermanas mayores, Ana, casada con un barbero cirujano, Juan Agustín de Lagares, con quien el joven Bartolomé mantendría muy buena relación. La imagen de Murillo a la derecha tenía 53 años.

    Primeros años [editar]

    Aunque por influencia de su padre ya era aficionado al dibujo, Murillo se formó en el taller de su pariente Juan Castillo, respetado artista en Sevilla, donde pronto comenzó a destacar de entre sus discípulos. Llegó a pasar allí cinco años, siendo uno de sus compañeros de taller el pintor granadino Alonso Cano. Para aportar algún dinero a la casa, a los 14 años de edad pintaba pequeños cuadros, o bien hacía dibujos para las comunidades religiosas.

    A los 22 años Murillo decidió establecer un taller de pintura barata que le permitía vender cuadros sobre todo en las ferias de los pueblos, pero a pesar de que se vendían bien, esto no terminaba de satisfacer al artista, tanto es así que tras conocer copias de Antoon van Dyck, traídas a Sevilla por Pedro Moya, surgió en él un fuerte deseo de perfeccionar su pintura. Aunque no se conoce que viajara al extranjero, conoció bien la pintura flamenca, debido entre otras cosas a la posible relevancia de Sevilla como importante ciudad comercial, ya que esto favoreció el conocimiento exterior. No obstante, Murillo tomó la resolución de abandonar su ciudad al menos por un tiempo; el inconveniente sería su situación económica, por lo que tras comprar una pieza de tela y hacerla trozos, pudo pintar en cada uno de ellos un cuadro que vendería a un mercader que embarcaba para Indias.

    Se fue a Madrid y logró que Velázquez le abriera las puertas de los palacios reales de Madrid, Toledo y el Monasterio de El Escorial con lo que pudo admirar y copiar grandes pinturas de diferentes maestros, educándose y perfeccionándose de este modo; además, trabajó en el estudio de Velázquez, regresando finalmente a Sevilla cuando convino que realmente estaba preparado. En su ciudad natal causó sensación y admiración por su nueva forma de pintura, siendo entonces cuando comenzó a consagrarse verdaderamente como un pintor. Sus primeras obras están influidas por Zurbarán, Ribera, Alonso Cano, Rubens, Tiziano y Velázquez. De gran realismo, aunque con un estilo que se estaba forjando a lo que sería después. Su obra fue adquiriendo importancia y evolucionó hacia un pintura suave de gusto burgués y aristocrático, como demuestran sus obras religiosas. Murillo se convirtió en un excelente pintor y poco a poco cimentó su fama.

    Consolidación [editar]

    En 1645 pintó trece lienzos para el claustro de San Francisco el Grande de Sevilla, que le proporcionarón un justificado renombre. Se casa ese mismo año con Beatriz Cabrera, con la que tendrá nueve hijos, cuatro de los cuales murieron en la epidemia de peste acaecida en Sevilla, en 1649. A raíz de un par de cuadros que lleva a cabo para la Catedral de Sevilla, empezará a especializarse en los dos temas que más fama le han proporcionado, las vírgenes con niño y las Inmaculadas.

    El mendigo o Joven mendigo h. 1650
    El mendigo o Joven mendigo h. 1650

    Tras una estancia en Madrid entre 1658 y 1660, en este último año, intervino en la fundación de la Academia de Pintura, cuya dirección compartió con Herrera el Mozo. En esa época de máxima actividad recibió importantes encargos, como el retablo del Monasterio de San Agustín; los cuadros para Santa María la Blanca, concluidos en 1665; las pinturas para el retablo mayor y los altares de las capillas laterales de la Iglesia del Convento de Capuchinos de Sevilla, uno de sus más importantes conjuntos pictórico, y Santo Tomás de Villanueva repartiendo limosna también para los capuchinos de Sevilla; o los cuadros sobre las obras de misericordia para el Hospital de la Caridad.

    Las pinturas de la Iglesia de los Capuchinos de Sevilla fueron salvadas de la invasión francesa y restauradas por el pintor sevillano Joaquín Bejarano. En agradecimiento, los frailes le regalaron la pieza que presidía el retablo mayor, El Jubileo de la Porciúncula, actualmente en el Museo Wallraff-Fichard de Colonia, escena que ha sido sustituida por la Inmaculada llamada La Colosal, que Murillo realizara hacia 1650 para el convento sevillano de San Francisco. En la zona inferior del retablo se situaba la Santa Faz y sobre ésta La Virgen de la Servilleta. En los laterales del cuerpo bajo se encontraban a la izquierda las Santas Justa y Rufina, prototipos de belleza popular sevillana, y a la derecha San Leandro y Santa Buenaventura, patronos de Sevilla. En el segundo cuerpo se situaban a la derecha San José con el Niño y a la izquierda San Juan Bautista. En el ático figuraban San Antonio con el Niño y San Félix de Cantalicio con el Niño, ambas en formato de medio luneto que posteriormente fue transformado a rectagular. El retablo se halla actualmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

    Murillo destacó también como creador de tipos femeninos e infantiles: del candor de La muchacha con flores al realismo vivo y directo de sus niños de la calle, pilluelos y mendigos, que constituyen un prodigioso estudio de la vida popular. Después de una serie dedicada a la Parábola del hijo pródigo, se le encomendó la decoración de la iglesia del convento de los capuchinos de Cádiz, de la que sólo concluyó los Desposorios de santa Catalina, ya que falleció mientras trabajaba en ella, a consecuencia de una grave caída desde un andamio, aunque no en el acto, ya que sobrevivió al accidente unos meses más.

    A petición del propio pintor, el día 4 de abril de 1682 (un día después de su muerte) fue enterrado en la primitiva Iglesia de Santa Cruz, iglesia que desapareció durante la ocupación francesa; y aunque más tarde volvería a ser levantada una nueva, el solar de la antigua es ocupado hoy día por la Plaza de Santa Cruz, bajo la cual, y en lugar ignorado, descansan los restos de Bartolomé Esteban Murillo.

    Homenaje a Murillo [editar]

    Estatua de Murillo en Madrid.
    Estatua de Murillo en Madrid.

    Murillo fue muy querido, tanto en círculos cultos como populares; existen diversas referencias al pintor dentro del mundo literario. Innumerables poemas y relatos glosaron tanto su personalidad como su pintura, y una prueba de ello es lo que el ilustrado Jovellanos dedicó al artista:

    ¡Gran Murillo! Yo he creído en tus obras los milagros del arte y del ingenio; yo he visto en ellas pintadas la atmósfera, los átomos, el aire, el polvo, el movimiento de las aguas y hasta el trémulo resplandor de la mañana. Tu nombre es el celebrado por todas las personas de buen gusto; pero ¡cúanto más lo sería si el buril hiciese más conocidas tus obras!

    .-Elogio de las Bellas Artes-. Gaspar Melchor de Jovellanos. Madrid, 14 de julio, 1781

    La fama de Murillo en los siglos XVIII y XIX explica que sus pinturas se hallen dispersas en museos y colecciones de todo el mundo. Con todo, subsiste una parte importante de su producción en Sevilla, especialmente en el Museo de Bellas Artes. El Museo del Prado de Madrid custodia más de 40 obras suyas. Hay otras en el Museo Thyssen-Bornemisza, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, Museo de Bellas Artes de Bilbao, etc. No obstante, coincidiendo con el impresionismo y la pujanza crítica de Velázquez, el arte de Murillo llegó a ser subestimado, fenómeno que será arrastrado hasta principios del siglo XX, cuando su estilo es incluso tachado de empalagoso y conservador. Fue a partir de los años 80, gracias a nuevas exposiciones y libros, cuando su estima se recupera en parte. Actualmente, el arte de Murillo es cada vez más respetado y tenido en cuenta, tanto es así, que este pintor posee una importancia mundial, siendo mundialmente conocido y receptor de las mejores críticas, aunque incluso para algunos, este reconocimiento sigue siendo insuficiente. En honor a este gran artista que ha legado al mundo tantas pinturas, no sólo religiosas, sino que también sociales, abriendo así una pequeña ventana a escenas del pasado, se han bautizado calles, plazas e incluso jardines, como es el caso de los Jardines de Murillo de Sevilla. Una estatua en bronce del pintor se alza sobre un pedestal en la plaza del Museo de Bellas Artes de Sevilla, obra del escultor madrileño Sabino de Medina fechada en 1864, y una réplica posterior del mismo autor, se levanta en la plaza de Murillo de Madrid, entre el Museo del Prado y el Jardín Botánico. El monumento representa al genial pintor de pie junto a un estrado donde se apoya y sostiene una paleta y un boceto. Como nota curiosa, existe una escultura de Murillo que corona, junto a otros 11 ilustres sevillanos, la fachada del Palacio de San Telmo de Sevilla. También existe en Sevilla el Museo Casa de Murillo; un museo-monumento del pintor sevillano inaugurado en 1982. El 24 de marzo de 1960, se emitió en España una serie de sellos filatélicos de diferentes valores representando diversas obras de Bartolomé Esteban Murillo:

    • Sello de 25 céntimos con El buen pastor.
    • Sello de 40 céntimos con Rebeca y Eliezer.
    • Sello de 50 céntimos con La virgen del rosario.
    • Sello de 70 céntimos con La Inmaculada.
    • Sello de 80 céntimos con Niño de la Concha.
    • Sello de 1 peseta con Autorretrato.
    • Sello de 1'50 pesetas con Sagrada Familia del Pajarito.
    • Sello de 2'5 pesetas con El juego del dado.
    • Sello de 3 pesetas con Niños comiendo melón.
    • Sello de 5 pesetas con Niños contando monedas.

    Discípulos [editar]

    Aunque dentro del mundo del arte y la pintura Murillo tuviera muchísimos admiradores (hasta el punto de que los pintores sevillanos posteriores fueran denominados "escuela de Murillo"), sus discípulos reconocidos son los menos. No obstante, entre los que mejor asimilaron su técnica se podría citar a Pedro Núñez de Villavicencio y Cornelio Schut.

    Galería [editar]

    Bibliografía [editar]

    • F.M. Tubino (1864). Murillo: su época, su vida, sus cuadros. Sevilla.
    • August Mayer (1913). Murillo. Stuttgart, Berlin.
    • A. Seeman (1933). Murillo. Bérgamo.
    • A. Muñoz (1942). Murillo. Novara.
    • E. Lafuente Ferrari (1953). Breve historia de la pintura española. Madrid.
    • Jonathan Brown (1976). Murillo and his drawings. Princeton.
    • J.A. Gaya Nuño (1978). La obra completa de Murillo. Barcelona.
    • J. Brown (1980). Imágenes e ideas en la pintura española del siglo XVII. Madrid.
    • ANGULO IÑIGUEZ, DIEGO (1980). Murillo. I, Su vida, su arte, su obra. Espasa-Calpe, Madrid.
    • ANGULO IÑIGUEZ, DIEGO (1981). Murillo,. II, Catálogo crítico. Espasa-Calpe, Madrid.
    • ANGULO IÑIGUEZ, DIEGO (1981). Murillo,. III, Láminas. Espasa-Calpe, Madrid.
    • Catálogo de la exposición (1982). Murillo (1617-1682). Museo del Prado, Madrid-Royal Academy, Londres, Madrid.
    • N. Ayala Mallory (1983). Bartolomé Esteban Murillo. Madrid.
    • J. Gállego (1987). Visión y símbolos en la pintura española del Siglo de Oro. Madrid.
    • Ye. Vaganova (1988). Murillo and His Time. Moscú.
    • GARCIA FELGUERA, MARIA DE LOS SANTOS (1989). La Fortuna de Murillo (1682-1900). Diputación Provincial de Sevilla.
    • VALDIVIESO GONZALEZ, ENRIQUE (1990). Murillo, sombras de la tierra, luces del cielo. Madrid.
    • N. Ayala Mallory (1991). Del Greco a la pintura de Murillo. La pintura española del Siglo de Oro 1556-1700. Madrid.
    • Karin Hellwig (1991). Vom Reiz des Alltäglichen- Barolome Esteban de Murillo, in Henrik Karge Vision oder Wirklichkeit- die spanische Malerei der Neuzeit. Klinkhardt u.Biermann.
    • F. Calvo Serraller (1991). Teoría de la pintura del Siglo de Oro. Madrid.
    • VALDIVIESO GONZALEZ, ENRIQUE (1994). Murillo. Alianza, D.L., Madrid.
    • Encyclopedic Dictionary (1999). Painting of Europe. XIII-XX centuries. Iskusstvo, Moscú.

    Enlaces externos [editar]

    Commons
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