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    s2t2 -Corría el año: Adolf Hitler

    Corría el año... tratará sobre Hitler y cómo éste llegó al poder, a ser adorado y odiado, a desencadenar la II Guerra Mundial y, finalmente, cómo vivió la derrota. Para discutir sobre el tema, los invitados de César Vidal son: Ricardo Artola, Director editorial de Ediciones B y José María Marco, Profesor de Historia Contemporánea


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    ENCICLONET
    HITLER , ADOLF (1889-1945)

    àPolítico alemán de origen austríaco, uno de los principales protagonistas del siglo XX, por su idea de construir el imperio alemán en Europa, lo que desencadenó un conflicto mundial cuyas consecuencias han marcado la historia más reciente del continente europeo.

    Hijo de un aduanero austríaco, nació en Braunau am Inn, el 20 de abril de 1889. Huérfano desde la adolescencia, trabajó como pintor decorador en Viena y Munich. Durante la Primera Guerra Mundial, participó como voluntario de un regimiento bávaro, fue herido en la batalla de Somme, en 1916, y concluyó la guerra condecorado con la Cruz de Hierro y con una dolencia ocular causada por los gases, durante la batalla de Ypres. En 1919, ingresó en el Partido Laborista Alemán, denominado más tarde Partido Nacional-Socialista de los Trabajadores, del que fue su dirigente a partir de 1921. Aliado con Erich Ludendorff, general alemán artífice de algunas de las más brillantes victorias alemanas durante el primer conflicto mundial, organizó en 1923, un movimiento revolucionario en Munich contra la República de Weimar. Condenado a cinco años de prisión por su fracasada tentativa de golpe de Estado, un año más tarde salió amnistiado de la cárcel de Landsberg, donde había trabajado en la redacción de su obra Mi lucha, en la que expone sus principios políticos, y que contribuyó al triunfo de su ideología. Puesto en libertad, reorganizó el partido nacional-socialista. El nazismo continuó extendiéndose y ganando cohesión y disciplina gracias a la colaboración de Goering y Röhm. En 1928, se consiguió enviar doce diputados al Reichstag, y en 1932, doscientos, que descendieron a ciento noventa y cinco en noviembre del mismo año. Dada su condición de austríaco, Hitler no podía pretender alcanzar ningún cargo en Alemania, pero en 1932, el gobierno del estado alemán de Braunschweig, en virtud de las libertades que le concedía la Constitución de Weimar, dio a Hitler la nacionalidad alemana.

    Tras la caída del canciller Schleicher, obligado a dimitir por sus intentos de desunir el partido nazi, Hitler fue nombrado canciller por el presidente Hindenburg en 1933. Y en las elecciones del mismo año, obtuvo la mayoría absoluta. Más tarde recabó del Parlamento, reunido a tal efecto, poderes absolutos por cuatro años. Tras la muerte de Hindenburg, se proclamó "Führer" del Reich alemán e instauró la dictadura. Su sistema político, autoritario y despótico, alcanzó entonces su máximo apogeo. Se disolvió el sistema parlamentario de la república de Weimar, se prohibieron los partidos políticos, se terminó con la libertad de expresión, se suprimieron los derechos civiles y la igualdad de ciudadanía, y se instauró el caudillaje. En cuatro años, Hitler convirtió el Estado nazi en una potente máquina diplomática y militar que violó casi todas las cláusulas del Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919 entre los Aliados y Alemania y que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Eliminada toda oposición, incluso en el seno de su partido, con acciones como la masacre del grupo de Röhm en la conocida "noche de los cuchillos largos", Hitler se entregó al exterminio de los judíos y a preparar la guerra. En octubre de 1933, Alemania se retiró de la Sociedad de Naciones, y tras su rearme, se anexionó Renania, Austria y Bohemia-Moravia. El 22 de mayo de 1939 firmó una alianza con Italia, por la que ambas partes se comprometían a prestarse ayuda mutua en caso de guerra. En agosto, se firmó el pacto Molotov-Ribbentrop, acuerdo de no agresión germano-soviético, lo que proporcionó a Hitler la seguridad de no tener que combatir en dos frentes. Concluida su labor de pactos, sólo necesitaba un pretexto para poner en marcha la poderosa maquinaria bélica alemana. Las pretensiones planteadas sobre Danzing y el pasillo polaco, que separaba la Prusia oriental del resto de Alemania, fueron el desencadenante de la Segunda Guerra Mundial.

    Adolf Hitler condujo a Alemania y al resto del mundo a la Segunda Guerra Mundial (1163 Kb)

    Entre los años 1939 y 1942, Hitler consiguió continuos éxitos, ocupó Dinamarca, Noruega, Francia, y atacó a la Unión Soviética; pero a partir de 1942 comenzó su fracaso militar. En julio de 1944, fue herido en el atentado de Rastemburg, organizado por algunos de sus generales descontentos. Más tarde, desatendió diversas tentativas de negociaciones propuestas por Goering y Himmler y, ante el avance ruso, regresó a Berlín. Aquí formó su nuevo gobierno presidido por el almirante Doenizt, a quien nombró su sucesor. Mientras los ejércitos soviético y aliado asediaban Berlín, Hitler vivía sus últimos días, alternando accesos de furor con órdenes contradictorias e irrealizables. El 30 de abril de 1945 se suicidó junto a Eva Braun, su esposa, en los sótanos del palacio de la cancillería alemana. Once años más tarde, el juzgado de Berchtesgaden, residencia oficial de Hitler, extendió su certificado de defunción. En 1962 fue publicado el segundo tomo de su obra Mein Kampf.

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    Adolf Hitler - Wikipedia, la enciclopedia libre

    Adolf Hitler

    De Wikipedia, la enciclopedia libre

    Adolf Hitler
    Adolf Hitler

    Mandato
    2 de agosto de 1934 30 de abril de 1945
    Precedido por Paul von Hindenburg
    (como presidente)
    Sucedido por Karl Dönitz
    (como presidente)

    Mandato
    30 de enero de 1933 30 de abril de 1945
    Precedido por Kurt von Schleicher
    Sucedido por Joseph Goebbels

    Nacimiento 20 de abril de 1889
    Braunau am Inn, Austria
    Fallecimiento 30 de abril de 1945
    Berlín, Alemania
    Partido político Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores
    Cónyuge Eva Braun
    Profesión Político, Escritor, Activista, y Pintor
    Religión Católica

    Adolf Hitler (20 de abril de 1889 en Braunau am Inn, Austria30 de abril de 1945 en Berlín) fue un militar y político alemán de origen austríaco que estableció un régimen nacionalsocialista en el que recibió el título de Reichskanzler (canciller imperial) y Führer (caudillo, líder o guía).

    Como jefe del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP), dirigió el gobierno del país de 1933 a 1945, período en el que ocupó sucesivamente los cargos de canciller, Jefe de Gobierno y Jefe de Estado.

    Consiguió el poder durante el período de crisis de Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Utilizó propaganda y oratoria carismática, enfatizando en el nacionalismo, el antisemitismo y el anticomunismo. Después de reestructurar la economía y rearmar las fuerzas armadas, estableció una dictadura totalitaria. Perseguía una agresiva política exterior para ampliar el Lebensraum (espacio vital) alemán, y desencadenó la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia.

    Aunque la Alemania Nazi y las Potencias del Eje ocuparon la mayoría de Europa y partes de Asia en su apogeo, fueron finalmente derrotados por los Aliados. Al final de la guerra, las políticas de conquista territorial y subyugación racial de Hitler habían llevado muerte y destrucción a decenas de millones de personas, incluyendo el genocidio de unos seis millones de judíos en lo que se conoce como el Holocausto.

    En los últimos días de la guerra, Hitler y su nueva esposa, Eva Braun, se suicidaron en su búnker subterráneo de Berlín, mientras la ciudad era invadida por el Ejército Rojo de la Unión Soviética.


    Primeros años [ editar]

    Infancia [ editar]

    Foto de Hitler cuando era un bebé Foto de Hitler cuando era un

    Adolf Hitler nació en Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta Austria, no muy lejos de la frontera alemana, en lo que entonces era el Imperio Austrohúngaro. Fue el cuarto hijo de seis. [1] Su padre, Alois Hitler, (1837–1903), fue un agente de aduanas. Su madre, Klara Pölzl, (1860–1907), fue la tercera esposa de Alois. Ella era también su prima, así que se tuvo que obtener una dispensación papal para el matrimonio. De los seis hijos de Alois y Klara, sólo Adolf y su hermana Paula llegaron a la edad adulta. [2] El padre de Hitler también tuvo un hijo, Alois Jr, y una hija, Angela, con su segunda esposa. [2]

    Alois Hitler nació fuera de matrimonio. Durante los primeros 39 años de su vida llevó el apellido de su madre, Schicklgruber. En 1876, tomó el apellido de su padrastro, Johann Georg Hiedler. El nombre se escribía Hiedler, Huetler, Huettler y Hitler y probablemente cambió a "Hitler" por un funcionario. El origen del nombre es o bien de la palabra alemana Hittler o similar, "el que vive en una cabaña", "pastor", o de la palabra eslava Hidlar y Hidlarcek.

    La propaganda de los Aliados explotó el apellido original de la familia de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Panfletos portando la frase "Heil Schicklgruber" fueron lanzados desde el aire sobre ciudades alemanas. Pero él nació legalmente como Hitler y fue también relacionado con Hiedler a través de su abuela materna, Johanna Hiedler.

    El nombre "Adolf" viene del antiguo alto alemán y significa "lobo noble" (Adel=nobleza + wolf=lobo). [3] De ahí que uno de los apodos de Hitler puestos por él mismo fuera Wolf o Herr Wolf —comenzó a usar este apodo a principios de los años 1920 y se le dirigían con él sólo los amigos íntimos (como "Tío Wolf" por los Wagner) hasta la caída del Tercer Reich. [4] Los nombres de varios de sus cuarteles generales dispersos por toda Europa Continental ( Wolfsschanze en Prusia Oriental, Wolfsschlucht en Francia , Werwolf en Ucrania, etc.) reflejan esto. Hitler era conocido como "Adi" por su familia y parientes más cercanos.

    Como niño, Hitler dijo que era azotado a menudo por su padre. Años más tarde le dijo a su secretaria, "Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando mi padre me azotaba. Unos pocos días después tuve la oportunidad de poner a prueba mi voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente de la puerta. En cuanto a mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero." [5]

    El abuelo paterno de Hitler fue muy probablemente uno de los hermanos Johann Georg Hiedler o Johann Nepomuk Hiedler. Hubo rumores de que Hitler tenía alguna parte de sangre judía y de que su abuela, Maria Schicklgruber, se embarazó mientras trabajaba como criada en una familia judía. Las implicaciones de estos rumores fueron políticamente explosivos para el proponente de una ideología racista. Los adversarios intentaron demostrar que Hitler tenía antepasados judíos o checos. Aunque estos rumores no fueron nunca confirmados, para Hitler fueron una razón suficiente para ocultar sus orígenes. Según Robert G. L. Waite en The Psychopathic God: Adolf Hitler, Hitler convirtió en ilegal para las mujeres alemanas trabajar en familias judías, y después de el "Anschluss " (anexión) de Austria, Hitler convirtió la ciudad natal de su padre en una área de prácticas de artillería. Waite dice que las inseguridades de Hitler en este respecto pueden haber sido más importantes que si la ascendencia judía pudo ser probada por sus compañeros.

    La familia de Hitler se trasladó a menudo, de Braunau am Inn a Passau, Lambach, Leonding y Linz. El joven Hitler fue un buen estudiante en primaria. Pero en sexto, su primer año de enseñanza secundaria (Realschule) en Linz, suspendió y tuvo que repetir el curso. Sus profesores dijeron que no tenía "deseo de trabajar". Uno de los compañeros de Hitler en la Realschule fue Ludwig Wittgenstein, uno de los más destacados filósofos del siglo XX. Un libro de Kimberley Cornish sugiere que los conflictos entre Hitler y algunos estudiantes judíos, incluyendo Wittgenstein, fueron un momento crítico en la formación de Hitler como un antisemita. [6]

    Wittgenstein y Hitler en la escuela en una fotografía tomada en la Linz Realschule en 1903.
    Wittgenstein y Hitler en la escuela en una fotografía tomada en la Linz Realschule en 1903.

    Hitler afirmaba que su bajón en la educación fue una rebelión contra su padre, que quería que el niño le siguiera en una carrera como agente de aduanas; en cambio, Hitler quería convertirse en pintor. Esta explicación se sostiene aún más por la posterior descripción de Hitler de él mismo como un artista incomprendido. No obstante, después de la muerte de Alois el 3 de enero de 1903, el trabajo escolar de Hitler no mejoró. A la edad de 16 años, Hitler abandonó la educación secundaria sin un título.

    Adolescencia en Viena y Múnich [ editar]

    Hitler era un chico inteligente, pero cambiante, y en dos ocasiones suspendió el examen de entrada a la universidad de Linz. Allí quedó cautivado por las lecturas pangermánicas y antisemitas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó notablemente en la mente del joven.

    Hitler era devoto de su madre y probablemente odiaba a su padre, quien era un estricto disciplinario. Padre e hijo tampoco compartían sus ideas políticas. Alois Hitler también deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. Se interesó por la pintura y la arquitectura, pero no logró ser admitido en la Escuela de Bellas Artes de Viena al no poseer talento.

    Hitler, en su libro Mein Kampf (Mi Lucha), es respetuoso con su padre, aunque indica que había diferencias irreconciliables sobre su firme decisión de convertirse en artista. Alois falleció en enero de 1903 y Klara, tercera mujer de Alois y madre de Adolf Hitler, murió de cáncer en diciembre de 1907, lo que le afectó profundamente.

    Muchos historiadores especulan que su odio extremo hacia los judíos era por la posibilidad de que el padre biológico de Alois (y por tanto su abuelo) fuera de origen judío, lo que fue desmentido luego. Otros lo atribuyen a que su madre murió al cuidado de un médico judío, pero el mismo Hitler pareció estar agradecido por sus atenciones (le regaló una pintura y más tarde como canciller le permitió salir de Austria). Según algunos, sería la idea de la supuesta influencia sionistaEstados Unidos entrara en la guerra. Hasta la fecha, ninguna de estas aseveraciones ha sido convincentemente confirmada. Otra hipótesis es simplemente de estrategia política. Hilter encontró un culpable simbólico que le permitía justificar fácilmente el nacionalismo alemán y superar la lucha de clases. El banquero no era malo por ser banquero, sino por ser judío. Si el banquero era alemán, nacionalista alemán, sólo podía empeñar la plusvalía que obtenía a costa de los trabajadores en engrandecer Alemania. Era una adaptación de la idea fascista del nacionalismo para superar la lucha de clases, pero era mucho más potente al identificar un enemigo mítico contra el que ya existía recelo y aversión mítica y antigua (los judíos como responsables de la muerte de Cristo). Una brillante idea con la que promover un movimiento unitario con una gran dosis de crítica y acción constructora (la gran Alemania) y una no menor dosis de destrucción y violencia mítica. La acción política perfecta: construir y destruir como propuesta política. para que

    Según sus escritos, él consideraba a los judíos como una raza extranjera en territorio alemán y compartía muchas de las ideas antisemitas comunes en la época, que eran de origen muy antiguo (un ejemplo de esto lo tenemos en la influencia del panfleto apócrifo Los protocolos de los sabios de Sión). Así es como hablaba de una "conspiración judeobolchevique" (en la que incluía a todos los movimientos de izquierda por igual), al mismo tiempo que culpaba a los empresarios y financistas judíos de los problemas económicos por los que pasaba Alemania en ese entonces (algunos de sus primeros discursos versaban sobre lo que él llamaba "la esclavitud del interés"). Como se verá, eso llevó a acusarlos también de llevar a Alemania a la derrota en 1918.

    En 1905 abandonó la escuela secundaria de Linz para ir a Viena e ingresar en la Academia de Bellas Artes con el fin de convertirse en pintor, pero fue rechazado en el examen de ingreso. A pesar de su fracaso, decidió quedarse en Viena, viviendo de la venta de sus pinturas con grandes dificultades económicas (llegó a vivir durante tres años en un albergue para indigentes), para seguir pintando y presentarse a un segundo examen de ingreso, que no llegó a realizar nunca. Viena, una ciudad cosmopolita, con mucha vitalidad intelectual y multicultural, le era por completo incomprensible. En aquella época, en Viena existía un importante ambiente antisemita.

    Se trasladó a Múnich en 1913 para eludir el servicio militar en su país, aparentemente porque no deseaba servir a las órdenes de oficiales húngaros y judíos, y atraído también por la prosperidad y fortaleza que mostraba Alemania, en contraste con la decadente y débil Austria.

    Primera Guerra Mundial [ editar]

    Al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914) decidió alistarse como voluntario en el ejército alemán. Realizó su servicio en Francia y Bélgica como mensajero del 16° Regimiento de Infantería Bávara de Reserva, que lo expuso al fuego enemigo. También aprovechó para dibujar algunas historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército. Fue ascendido al rango de cabo y condecorado en varias ocasiones por su valor en combate, destacando especialmente la consecución de la Cruz de Hierro de segunda clase el 2 de diciembre de 1914, y la Cruz de Hierro, primera clase, el 4 de agosto de 1918, un honor raras veces dado a un soldado de tan baja graduación (ya que aún no era ciudadano alemán, no fue promovido más allá del grado de cabo). En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente en marzo de 1917 .

    Hitler era considerado como un soldado «correcto», pero según se informa era impopular entre sus compañeros debido a una actitud poco crítica hacia los superiores. «Respetar al superior, no contradecir a nadie, obedecer a ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era enjuiciado por el putsch de Múnich en 1923. Uno de sus camaradas comentó: «Nos quejamos sobre él y encontrábamos intolerable que entre nosotros tuviéramos a un cuervo blanco» (Haiden, 1936).

    El 15 de octubre de 1918, poco antes del final de guerra, Hitler fue trasladado a un hospital de campaña, donde quedó temporalmente ciego por un ataque con gases tóxicos. Una investigación realizada por Bernhard Horstmann indica que su ceguera pudo haber sido resultado de una reacción histérica a la derrota alemana. Hitler expresó metafóricamente que durante aquella experiencia, al quitarse la venda que cubría sus ojos, fue cuando descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de Alemania. Mientras, fue tratado por un médico militar y un especialista en psiquiatría, que, según se informa, diagnosticó al cabo como «incompetente para comandar gente» y «peligrosamente psicótico». Su comandante declaró: «¡Nunca promoveré a este histérico!». Sin embargo, el historiador Sebastian Haffner, refiriéndose a la experiencia de Hitler en el frente, sugiere que por lo menos tuvo algún tipo de entendimiento con los militares.

    La capitulación alemana en noviembre de 1918 lo impactó de sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a los socialdemócratas («los criminales de noviembre») por la rendición. Una explicación extendida por la derecha conservadora sobre la capitulación era la Dolchstoßlegende («la leyenda de la puñalada por la espalda»), que pretendía argumentar que a espaldas del ejército los políticos socialistas y marxistas habían traicionado y «apuñalado» a los alemanes y sus soldados por la espalda. El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania culpable de los horrores de la Primera Guerra Mundial. Durante la negociación del documento surgieron controversias entre el afán pacificador de W. Wilson, presidente de EE.UU. y el vengativo revanchismo del premier francés, Georges Clemenceau. La reconciliación nunca estuvo dentro de los objetivos de Gran Bretaña y Francia porque, desde mediados del siglo XIX, Alemania siempre había rivalizado con estas dos potencias, por la hegemonía de Europa y el control sobre los territorios coloniales en África y Asia. El tratado fue considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor en la creación de las reivindicaciones sociales y políticas demandadas por Hitler y su Partido Nacionalsocialista para llegar al poder.

    Inicios en el Nazismo [ editar]

    Carné de Hitler como miembro del DAP
    Carné de Hitler como miembro del DAP

    Después de la guerra, Hitler permaneció trabajando para el ejército como espía militar, siendo destinado a la supresión de levantamientos socialistas, que estallaron a través de toda Alemania, incluyendo Múnich, lugar a donde Hitler regresó en 1919. Participó en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron encontradas en el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los «criminales de noviembre».

    En julio de 1919, Hitler fue designado V-Mann (Verbindungsmann, término alemán para espía de la policía) del Aufklärungskommando (Comando de Inteligencia) de la Reichswehr, con el objetivo de atraer a otros soldados de ideas similares, siendo asignado a infiltrarse en un pequeño partido nacionalista de extrema derecha, el Partido Obrero Alemán (DAP). Allí, Hitler conoció a Dietrich Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.

    Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las actividades del partido. Ya a principios de 1921, Hitler era considerado como un gran orador, hablando frente a muchedumbres cada vez más grandes. En febrero, habló ante una muchedumbre de casi seis mil personas en Múnich. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer empleo de esta táctica. Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos rivales (sobre todo marxistas) y, siempre, a los judíos, a los que posteriormente intentaría exterminar en los campos de concentración.

    Por entonces, sus principales enemigos eran los comunistas; para combatirlos, creó la Sturmabteilung —la S.A.— comandada por Johann Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán Ernest Röhm. Toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada— y el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

    Eso le hace acaparar apoyos en los sectores conservadores, aprovechándose de la situación de recesión favorecida por la posguerra, culpando a los judíos , los comunistas y a los países que habían vencido a Alemania de imponer unas condiciones asfixiantes.

    El grupo adquirió mayor preponderancia y en 1921 tomó el nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), también llamado Partido Nazi. En 1923 Hitler preparó, con el apoyo de Erich Ludendorff, un fallido golpe de Estado, por lo que fue condenado a cinco años de prisión, de los cuales sólo cumplió ocho meses. Durante su encarcelamiento, en un régimen carcelario bastante blando, le dictó a Rudolf Hess su manifiesto político Mein Kampf, en el que presentaba a Alemania y al mundo cuál iba a ser su política futura y su visión del Lebensraum. Fue puesto en libertad en diciembre de 1924.

    Si bien en un principio Hitler no consideraba erigirse como un líder mesiánico de Alemania, después del Putsch, sus colaboradores y seguidores fueron inculcando dicha imagen frente a la opinión pública alemana, y finalmente Hitler aceptó tomar dicho papel.

    El inicio de la Gran Depresión de 1929, el paro y el consecuente desencanto del pueblo alemán favorecieron, entre otras circunstancias, el incremento de sus seguidores y dieron a su partido mayores posibilidades de trabar estrechas relaciones con los medios sindicales patronales, que buscaban fuerzas de choque para emplearlas contra las organizaciones obreras de izquierda.

    El gran carisma y un desarrollado talento en la oratoria impresiona a muchas personas que se le unen, tales como Albert Speer y Rudolph Hess, entre otros.

    Logró atraerse a las clases medias, los trabajadores en paro y los grandes industriales y logró que su partido se convirtiera en el grupo parlamentario más fuerte en 1932. Sin embargo, fue derrotado por Paul von Hindenburg en las elecciones de marzo de ese año.

    En este periodo, su vida sentimental se vio marcada por su relación con su sobrina Geli Raubal, que terminó suicidándose en oscuras circunstancias. Geli Raubal era hija de su hermanastra Angela y fue una de las llamadas Mujeres de Hitler.

    Ascenso al poder [ editar]

    Hitler en un desfile de tropas SA, noviembre 1935.
    Hitler en un desfile de tropas SA, noviembre 1935.

    Tras su derrota en las elecciones de 1932, Hitler promovió una ola de revueltas y violencia callejera que forzó al débil e inestable gobierno al colapso. Paul von Hindenburg se vio forzado a pactar con Hitler, que fue nombrado canciller alemán el 30 de enero de 1933 con la colaboración de los católicos de Franz von Papen y sus socios. Disolvió el Parlamento y convocó elecciones, liderando el Partido Nacional-socialista. Una semana antes de las votaciones, se produjo un incendio en el edificio del Reichstag y Hitler, tras acusar a la oposición comunista y social-demócrata del incendio, promulgó leyes de excepción, eliminando y persiguiendo a muchos adversarios políticos.

    Consiguió la mayoría en las elecciones de mayo (aunque muchos historiadores señalan que no logró un apoyo importante por parte del pueblo alemán inicialmente). En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, detentando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg ( 2 de agosto de 1934), nombrándose a sí mismo Reichsführer. Estableció el nacional-socialismo como único partido legal. Eliminó a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada « Noche de los cuchillos largos», iniciando el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que más tarde le llevó a crear los campos de concentración para la liquidación sistemática de comunistas, judíos, Testigos de Jehová ( Bibelforscher), gitanos, enfermos mentales y homosexuales, principalmente, así como a un intenso rearme.

    La Alemania nazi de la pre-guerra [ editar]

    Hitler, como dirigente de Alemania, ordenó la creación de un automóvil asequible para todos los ciudadanos, al que pensaba llamar «el vehículo del pueblo» (Volkswagen). Dicho automóvil fue diseñado y creado por Ferdinand Porsche. De ésta forma nació el coche más vendido de la época, el Volkswagen (que ahora es una marca, y entonces era el modelo) conocido después como el Escarabajo.

    Promovió un estado del bienestar cimentado sobre la creación de una seguridad social parcial, controlando el precio de la vivienda para que fuera asequible a todos los ciudadanos (las hipotecas suponían aproximadamente un 7% del salario de un alemán medio) y apoyando un nuevo concepto consistente en las vacaciones de ocio asequibles a la parte del pueblo que comulgaba con las ideas del régimen y eran catalogados como arios, financiando éste bienestar parcial con la venta y usurpacion de bienes a las minorias no arias, junto con el trabajo esclavo de ésta parte del pueblo en las fábricas (como Siemens AG e IndustriehofRavensbrück) que apoyaban el régimen. [1] en el campo de

    Entregó a los campesinos arios tierras en propiedad que anteriormente pertenecían al Estado.

    En 1935, Alemania exhibió una mejora sustancial en términos macroeconómicos, los índices de desempleo bajaron y la economía se vio fortalecida por un crecimiento interno superior al resto de las naciones europeas.

    Dueño absoluto de Alemania, mostró sus éxitos contra el paro y en política exterior (reincorporación del Sarre y remilitarización de la Renania en 1936), lo que le valió el apoyo popular. La inauguración de los XI Juegos Olímpicos, en agosto de 1936, dio el espaldarazo definitivo a la televisión en general y al régimen en particular: se estiman en 150.000 los espectadores que pasaron por las distintas salas públicas de visión.

    En 1937, la Alemania de Hitler alcanzó el mayor nivel de desarrollo desde la I Guerra Mundial. Se ampliaron los programas de salud social parciales, se mejoraron los niveles de vida de la tercera edad (se aprobó la eutanasia selectiva no-voluntaria) [2], los niveles de seguridad social parcial se vieron poderosamente reforzados. Aunados además a una mejor urbanización, los niveles generales de la clase media se vieron incrementados. La población en general percibió que la Alemania post Versalles había desaparecido y surgía un potente espíritu nacionalista.

    A fines de ese mismo año, Hitler reunió a su Estado Mayor General (OKH) y les expresó su deseo de iniciar una guerra contra los eslavos. Esto se ratificó el 28 de mayo de 1938 en la segunda reunión.

    El 1 de octubre de 1938 se verifica la Anexión de Austria y de los Sudetes al territorio alemán, denominada Anschluss. Con ello, Hitler ganaba dividendos políticos al anexar este territorio ocupado por alemanes propiamente dichos y descendientes de alemanes.

    Continuó la persecución de los judíos, promulgando leyes contra sus derechos más elementales y un ataque directo en la « Noche de los cristales rotos».

    Hitler, como un hábil orador y experto en la manipulación de masas, promovió y apoyó las investigaciones sobre la televisión, primero instalando en Berlín un estudio de televisión (llamado Paul Nipkow, que emitió hasta el año 1944) dotado de la televisión electromecánica de diseño Baird, luego requiriendo los servicios del propio John Logie Baird y más tarde apostando fuerte por la televisión electrónica (con tubo de imagen o iconoscopio). A mediados de los años 40 Alemania contaba con la mayor red de televisión del mundo, teniendo sus distintas sedes unidas por cable.

    En 1939, se verifica la Ocupación de Checoslovaquia en el marco de la anexión germana.

    El 23 de agosto de 1939, Hitler recibió la confirmación de la firma del Pacto Ribbentrop-Molotov convenido con la URSS; Hitler jugaba al ajedrez con el inminente escenario bélico.

    El 23 de octubre 1939, pocos días después de la Invasión de Polonia, firmó la Orden de Eutanasia denominada Programa Gnadentod autorizando a la Comisión creada por Himmler denominada Comisión para la Curación y el Cuidado del Reich a su aplicación inmmediata bajo la supervisión del director de la CancilleríaPhilip Bouhler y ejecutada por SS Viktor Branck y Verner Blankenburg. Se eliminaron 60.000 discapacitados mentales y físicos, desarrollándose a gran escala en dos años, menguando en agosto de 1941, pero sin llegar a interrumpirse en ningún momento.

    Otros programas de purificación racial también fueron autorizados por Hitler, tales como la persecución y asesinato de homosexuales.

    Segunda Guerra Mundial [ editar]

    Artículo principal: Segunda Guerra Mundial
    Hitler en Yugoslavia.
    Hitler en Yugoslavia.

    Después de la anexión de Austria y Checoslovaquia, el panorama europeo quedó peligrosamente inestable. El 1 de septiembre de 1939 Alemania y la Unión Soviética ocuparon Polonia y dos días después, el 3 de septiembre , Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania, iniciándose así la Segunda Guerra Mundial. Empleó una nueva forma de hacer la guerra conocida como Blitzkrieg (guerra relámpago), conquistando en poco tiempo numerosas naciones europeas que anexionaba a su imperio, como Holanda, Bélgica, Grecia, Yugoslavia y Dinamarca, entre otras. Especialmente brillante fue la conquista de Francia, nación a priori con una potencia militar similar a la de Alemania y a la que derrotó en tan sólo 3 semanas gracias a la ofensiva de Las Ardenas, la cual fue diseñada por él mismo. Tras conquistar Francia, obligó a los dirigentes franceses a firmar la capitulación exactamente en el mismo lugar donde los alemanes habían firmado la rendición tras la Primera Guerra Mundial. Inglaterra evitó milagrosamente la derrota gracias a una heroica actuación de la RAF (Royal Air Force), que consiguió derrotar a una muy superior fuerza aérea alemana en la Batalla de Inglaterra. Entre tanto, Hitler continuó con sus planes para la grandeza del Tercer Reich -al que él se refería como el Imperio de los Mil Años-, haciéndose cargo personalmente de detalles como la macrorreforma urbanística de Berlín, que planeó junto con su arquitecto de cabecera, Albert Speer.

    En la imagen, Hitler y Mussolini desfilan por la calles de Munich
    En la imagen, Hitler y Mussolini desfilan por la calles de Munich

    Invadió la URSS el 22 de junio de 1941, pensando en acabar con el «gigante ruso» al cabo de algunas semanas en una rápida campaña al estilo Blitzkrieg; sin embargo, la falta de información respecto de la cantidad de divisiones, armamentos y, sobre todo, el retraso inicial de la campaña en 4 meses le enfrentó al más duro de los inviernos rusos, que le impidió tomar Moscú; además, sitió Leningrado, produciendo la muerte de más de un millón de rusos de hambre y frío. Para 1942, Hitler empezó a hablar en sus círculos íntimos de su sucesor y muchos nombres se empezaron a barajar en su entorno, generando una lucha tras bambalinas por lograr sucederle. Se pueden citar a Himmler, Hermann Göring, Martin Bormann y más tarde a Albert Speer, pero el que sonaba fuerte era Reinhard Heydrich, quien a los ojos de Hitler era el más perspectivo Nazi y su posible sucesor, quien murió en Praga después de un atentado bajo la Operación Antropoide. Hitler enfurecido ordenó al sucesor de Heydrich en Praga, Karl Hermann Frank, las matanzas de Lídice y Lezaky. Miles de personas murieron en Bohemia.

    Para esa fecha, los científicos del Instituto Káiser Guillermo, Otto Hann y Werner Heisenberg, habían estado tras los pasos del desarrollo de la bomba atómica y de la pila o reactor nuclear, respectivamente. Estos propusieron a Albert Speer que colaborara con los suministros necesarios para materializar la propuesta de Heisenberg, que estaba convencido de que lo más inmediato y factible era controlar la reacción en cadena para la producción de energía y la propulsión . Sin embargo, Hitler despreció los avances de Heisenberg, pues le proporcionaban una fuente de energía y un motor para barcos y submarinos, pero no un arma definitoria. En contra del mito extendido, no fue Einstein sino Fermi quien mayores avances y aportaciones hizo para el desarrollo de la teoría nuclear aportando su esfuerzo al desarrollo de la bomba atómica por parte de EE.UU. Para ese momento, Alemania estaba a no menos de 5 años de culminar su proyecto de reactor nuclear. Algunos avances se hicieron en territorio noruego con la producción de agua pesada obtenida de fuentes termales. El prototipo de reactor nuclear desarrollado por Heisenberg fue confiscado al final de la guerra por los norteamericanos y se convirtió en la base de los reactores nucleares rápidamente desarrollados por la empresa Westinghouse en EE.UU. Mientras tanto, EE.UU sí se había embarcado en la producción de la bomba atómica que acabó usando en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki con centenares de miles de víctimas civiles indefensas.

    Hitler prefirió centrar su atención en los avances del desarrollo de los cohetes V1 y V2 y de aviones a reacción. Esta experiencia cohetera fue confiscada y usada posteriormente por la URSS como base del desarrollo cohetero que le dio la primacía espacial en la década de los cincuenta.

    Después hizo girar el eje de las operaciones hacia el Cáucaso, invadió Crimea y se acercó a Stalingrado, donde se libró una despiadada Batalla de Stalingrado o batalla de desgaste en la cual los soviéticos, aprovechando los débiles flancos de la retaguardia alemana, le infligieron una de las mayores derrotas. Los rusos cambiaron las tornas del destino y fueron desalojando a los alemanes de su territorio. Junto a ese escenario, en 1944 los Aliados invadieron Normandía, combatiéndosele por tanto en dos frentes. Ya hacia fines de 1943 era evidente que la guerra estaba perdida para la Alemania nazi. Por esta razón, muchos militares de la Wehrmacht y también civiles se conjuraron para complotar.

    En 1943, Hitler instruyó a Himmler para que divulgara a una selecta audiencia de las altas esferas del partido lo que sucedía con los judíos en la llamada Solución Final. El doble objetivo del llamado Discurso de Posen era involucrar por el conocimiento a la audiencia y hacerlos cómplices y, por otro lado, solicitarles el secreto por lo divulgado. Salvo el programa de eutanasia firmado por Hitler en 1939, Hitler jamás dio su firma ni instrucción por escrito al respecto, todo era instrucción verbal a Himmler. Sólo se dejaron escritos imputables en la Conferencia de Wannsee en 1942.

    Adolf Hitler fue blanco y objetivo de varias tentativas y atentados de facto (Véase: Atentados contra Hitler), la mayoría tramados por militares alemanes), de los que siempre escapó con vida.

    El más importante fue el de 20 julio de 1944, liderado por Claus von Stauffenberg, que provocó el suicidio obligado de Erwin Rommel y Von Kluge entre otros.

    El 7 de abril de 1945, ya presintiendo el final, ordenó a Himmler ejecutar a todos los prisioneros políticos en los campos de concentración y en las cárceles, entre los cuales estaban el antiguo jefe de la Abwehr, Wilhelm Canaris, Georg Elser.

    Adolf Hitler jamás consideró capitular en la guerra, aun cuando fue evidente que ésta ya estaba perdida para el ejército alemán. Prohibió a sus generales rendirse y ordenó combatir hasta el final; incluso persiguió y mandó asesinar a quienes plantearon la rendición, la huida o iniciaron negociaciones de paz con los Aliados. Por ejemplo, se sabe del brutal interrogatorio y posterior ejecución de Hermann Fegelein, hombre cercano a Heinrich Himmler y cuñado de Eva Braun, como resultado del ataque de ira que Hitler y Joseph Goebbels sufrieron al enterarse de que Himmler intentaba pactar la paz con Eisenhower y Bernadotte.

    Muerte de Hitler [ editar]

    Periódico norteamericano anunciando la muerte de Hitler
    Periódico norteamericano anunciando la muerte de Hitler

    Los detalles de su muerte siguen siendo debatidos y no comprobables todavía al ciento por ciento.

    La versión oficial de los aliados —que concuerda con la versión dada por su secretaria personal, Traudl Junge, en el libro Hasta la última hora: la secretaria de Hitler cuenta su vida (Bis zur letzten Stunde: Hitlers Sekretärin erzählt ihr Leben ), con la versión de Joachim C. Fest, historiador y biógrafo, en El hundimientoDer Untergang) así como la biografía del General Freytag von Loringhoven— indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y se suicidó con un tiro de pistola y, al mismo tiempo, ingiriendo una cápsula de cianuro en su Führerbunker, a 15 m de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería en Berlín, junto a su nueva esposa Eva Braun y rodeado de unos pocos incondicionales, el 30 de abril de 1945, cuando el Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Zhúkov, tomaba Berlín y se encontraba a menos de 300 m del búnker. (

    Aquel día, Hitler almorzó en compañía de sus secretarias en un silencioso ambiente y después del almuerzo hizo matar a su perra Blondie . Luego dio a su ayudante Otto Günsche instrucciones estrictas sobre la cremación de su cuerpo y el de su esposa, probablemente para evitar que fueran exhibidos como «trofeos de guerra», recordando el ultraje del cadáver de su amigo Benito Mussolini, que fue colgado desnudo boca abajo junto con el de su amante en una gasolinera de Milán, donde fue golpeado, escupido y despreciado durante días. El siguiente relato procede del testimonio de Günsche:

    "Hitler se retiró a eso de las 16 horas junto con Eva Braun a su despacho privado contiguo a la sala de mapas y Otto Günsche se paró frente al despacho esperando el momento de entrar; le acompañaba Linge. Se sintió un disparo ahogado y Günsche esperó unos 15 minutos de acuerdo a instrucciones; posteriormente Linge ingresó a la habitación de dos ambientes. Hitler estaba recostado a un extremo del sofá con un tiro en la sien, con salida de proyectil, de la cual aún manaba sangre, su boca tenía una grotesca mueca.

    Según Günsche y Linge, Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos y una mueca de dolor en su rostro, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro suministrado por el médico personal de Hitler, Ludwig Stumpfegger, había sido rápido.

    En efecto, Linge siguió a Günsche al entrar al compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su muerte, levantó los cuerpos envueltos en una alfombra y los sacó al patio trasero de la Cancillería, en unos momentos en que llovían obuses rusos por doquier.

    Günsche depositó ambos cuerpos en un orificio de obús, los roció con unos 200 l de gasolina y les prendió fuego. Mientras se consumían, unos cuantos testigos, entre ellos Martin Bormann, Goebbels, realizaron un nervioso y acongojado saludo militar, mas un obús que estalló cerca les obligó a volver al búnker sin verificar la total consumación de la incineración.

    Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo, creándose toda suerte de mitos.

    Recientes versiones surgidas en los años 1990 del lado ruso, confirman que los soviéticos (NKVD), después de una infructuosa búsqueda en la que incluso hallaron a un doble de Hitler suicidado en una habitación de la Cancillería como una forma de despistar, por fin dieron con los restos irreconocibles en parte de Hitler, Braun y la familia Goebbels y que estos, secretamente aún para el mismo general Zhúkov, fueron transportados en cajas especiales a la frontera, a un cuartel militar que luego pasaría a ser territorio de la República Democrática Alemana.

    Los rusos confirmaron inicialmente en 1955 la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo que los rusos tenían los cuerpos.

    Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel en la ciudad de Magdeburgo y sólo algunas autoridades de la NKVD sabían dónde estaban, hasta que en 1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo a Hitler y el resto de los cadáveres fue incinerado para evitar que su tumba fuera objeto de veneración, y las cenizas fueron lanzadas al alcantarillado de dicha ciudad. [sin referencias]

    No se ha podido dar con el cráneo de Hitler, pero una parte signada como de Hitler, el hueso parietal de su caja craneana está en un Museo soviético.

    Rasgos de su personalidad [ editar]

    El gran interés que despierta la figura de Hitler se debe precisamente a los ribetes de su extraordinario tipo de personalidad y su halo de impenetrabilidad. Hitler poseía un extraordinario carisma capaz de envolver no sólo a las personas, sino también a las masas, además de poseer una gran oratoria gesticular muy estudiada; pero quien haya permanecido con él diría lo mismo que opinó su ministro y arquitecto Albert Speer: «Nunca llegué a conocerlo».

    Hitler era en sí un individuo muy autosuficiente y solitario. Muy pocas personas integraban su séquito personal, se pueden citar a Albert Speer , el fotógrafo Heinrich Hoffmann, Martin Bormann, Wilhelm Bruckner, Joseph Dietrich, Joseph Goebbels, Julius Schaub, Julius Schreck y el arquitecto Geisler y sus secretarias personales. A ellos les exigía lealtad a toda prueba y discreción.

    Vegetariano, ecologista, se dice que promulgó las primeras leyes de la historia que penaban el maltrato a los animales, aunque la verdad es que las primeras leyes contra el maltrato animal ya proceden del imperio romano [3]. Se dice que no permitía a sus colaboradores fumar y beber enfrente de él.

    Hitler jamás visitó una ciudad bombardeada, un campo de concentración o un hospital [sin referencias].(la única excepción fue para visitar a las víctimas del atentado del 20 de julio). Un fiel ejemplo de este aspecto es que Hitler se negó a ver las fotos y filmaciones de las ejecuciones de los involucrados en el atentado ejecutado por Claus von Stauffenberg hacia su persona en 1944.

    Una de las características más relevantes de la personalidad de Hitler era la capacidad de manipular y subyugar a quienes lo rodearan; había personas que podían ser muy fuertes y seguras en sus campos de acción, pero en presencia de Hitler estas personalidades se veían disminuidas y manipuladas hasta el servilismo; por ejemplo, Hermann Göering expresó al ministro de finanzas Schacht que: "- Cada vez que estoy frente al Führer siento el corazón en un puño" -

    Hitler demostraba además una insensibilidad y falta de escrúpulos cuando se trataba de deshacerse de enemigos y/o sacrificar soldados; se puede citar como ejemplo el caso de Fritz Todt. Todt, quien había contado con la plena confianza y privilegios del Führer hasta entonces, sostuvo una amarga reunión en la que discutió a viva voz con Hitler en la madrugada del 8 de febrero de 1942, cuando terminó esa reunión este abordó un Heinkel 111, al despegar el avión explotó. Horas despúes ordenaba a Albert Speer tomar la dirección de la Organización Todt. Cuando el Ministerio del Aire intentó investigar las causas de este, Hitler paró en seco las investigaciones y dio por cerrado el caso. (Se supo que Todt intentó convencer a Hitler de terminar la guerra).

    En su vida sentimental, muy discreta, se asocian los nombres de Geli Raubal, Eva Braun, quien fue su amante, Unity Mitford e Inga Ley. Leni Riefenstahl, una de las más sindicadas en su momento, negó haber sido amante de Hitler. Hitler era muy celoso y no permitía a casi nadie inmiscuirse en esos temas. Albert Speer en sus memorias señaló que Hitler proporcionaba un trato desconsiderado, opresivo y vejatorio hacia Eva Braun. Respecto de la orientacion sexual de Hitler mucho se ha escrito debido a su vinculo inicial con Ernst Röhm, pero las evidencias indican que Hitler era, sin lugar a dudas, heterosexual.

    Una de las secretarias personales de Hitler, Traudl Junge, describió así la esencia que emanaba de la persona de Hitler: «Cuando estaba presente (Hitler), todo el edificio bullía de actividad, todos corrían, los teléfonos sonaban, los radioespectadores no cesaban de enviar y recibir notas de comunicados (...) Cuando él estaba ausente, todo volvía a una monótona normalidad, Hitler era como una especie de dinamo». Traudl Junge describió a Hitler como una persona que presentaba dos personalidades: en una, era muy considerado y afable, y en la otra, muy fría, iracunda y avasallante en extremo, apasionada y calculadora.

    Cita Junge en sus remembranzas: «Hitler era vegetariano, gustaba del té y además no soportaba el calor; no se podía fumar en su presencia y hacía climatizar sus ambientes a no más de 11° C de temperatura. Otro de los aspectos es que a Hitler le gustaba escuchar chismes, pues lo distraían de su realidad. Además, Hitler se acostaba muy tarde, a las tres o cuatro de la madrugada, y se levantaba también muy tarde, entre las 10.00 y las 11.00 horas; el personal militar de la primera planta se acostaba en torno a la medianoche, terminada la última reunión de guerra de cada día, y se levantaba hacia las siete».[ sin referencias].

    Para los miembros cercanos a Hitler, Keitel, Lammers y Bormann, Hitler predicaba con el ejemplo pagando sus propios costes personales sin derogar ningún fondo del Estado. Los ingresos de Hitler, hábilmente administrados por su secretario personal Martin Bormann, sucesor de Rudolf Hess, provenían de los derechos por su imagen postal y por su libro Mein Kampf. [sin referencias] .

    Otro de los rasgos característicos de Hitler era su desprecio por la debilidad ante el enemigo y por éste, sobre todo al judaísmo y en segundo grado al comunismo, su impulsividad y su obcecación por las metas sin importar el costo que tuvieran. Por ejemplo: cuando Brauchistch le solicitó la retirada estratégica de Moscú, Hitler se encolerizó diciendo: «¡No me podéis quitar Moscú!, ¡quiero Moscú!»

    Un ejemplo de su aparente flexibilidad es cuando cedió ante Himmler por la deportación de los holandeses a Polonia, en pro de aumentar primeramente el contingente de las SS.

    Albert Speer llegó a emitir el siguiente comentario al respecto: «En el lugar donde debía haber un corazón en el pecho de Hitler, había un gran hueco»

    Cuando le tocaba tratar temas variados sobre aspectos técnicos o militares, mostraba un acabado conocimiento de estos, llegando a sorprender a sus interlocutores.

    Hitler era muy condescendiente con quienes mostraban valor y arrojo en combate; llegó a diseñar él mismo la Cruz de Brillantes, Espadas y Robles para Hans Ulrich Rudel, el célebre piloto de «Stukas».

    Legado de Hitler [ editar]

    Durante los Juicios de Nuremberg se acusó a 611 personas, integrantes de las diversas instituciones del Tercer Reich, de cinco delitos: complot, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad (exterminio), crímenes contra la paz y genocidio. Los principales jerarcas nazis apresados fueron condenados a la horca o a largas penas de prisión; otros murieron en los meses que siguieron a la caída de Berlín.

    El nazismo y cualquier reminiscencia ideológica afín fueron prohibidos en casi toda Europa; de hecho no se pueden publicar bibliografías, esvásticas y otros símbolos sin riesgo de cometer falta o delito punible. Sin embargo, la discriminación antisemita permaneció hasta bien entrada la década de los 60, sobre todo en países americanos. Muchas reminiscencias de esa época, encubiertas en doctrinas militares, sociales y políticas empresariales, aún perduran en el mundo.

    Quizás uno de los legados más importantes de la Alemania nazi sea la completa adopción del concepto del Blitzkrieg, literalmente guerra relámpago , en todas las academias de guerra del mundo. Las estrategias, batallas y técnicas de la Wehrmacht usadas en la Segunda Guerra Mundial son objeto de estudio en todos los institutos militares.

    La publicación del libro "Mein Kampf" de Hitler está prohibida en muchos países democráticos; no obstante, todavía es editado, entre otros lugares, en España, y circula libremente por librerías de algunos países sin restricciones, en muchos idiomas y es objeto de estudios de todo tipo, aunque es muy difícil encontrar una versión íntegra y sin comentarios.

    En la actualidad la figura de Hitler y el nazismo, su personalidad y hechos son objeto de estudios de toda índole y es constantemente recordada por escritores en distintas biografías, siendo la más polémica la publicada por el escritor americano David Irving, La guerra de Hitler, en la que afirma que Hitler ignoraba la Solución Final, si bien otros historiadores prestigiosos como Ian Kershaw niegan esto último.

    Uno de los legados de Hitler es la firma constructora Volkswagen, cuyo modelo Escarabajo fue diseñado por Ferdinand Porsche en la década de los 30, aunque el escarabajo, bajo su gobierno, solo fue construido para fines no civiles, es decir, bélicos[ sin referencias].

    Precedido por:
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    Presidente de Alemania

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    Presidente de Alemania

    1945
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    1921-1945
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    Oberste SA-Führer
    1930-1945
    Sucedido por:
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    Isabel Guerra (Madrid 1947)

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    M A G A Z I N E
    267 Domingo, 7 de octubre de 2004
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    COTIZADA. Isabel Guerra, monja cisterciense y pintora, 57 años, vende sus cuadros entre 1.800 y 9.000 euros.
    ENTREVISTA/ Isabel Guerra
    “Yo era una niña rebelde que rechazaba a los maestros. Quería hacerme mi propia escuela. Y no estoy arrepentida”

    Isabel Guerra es la monja pintora que, desde su clausura en el monasterio cisterciense de Santa Lucía, Zaragoza, llega cada dos o tres años a Madrid para exponer sus cuadros: llenazo asegurado, venta total. Sus vocaciones han corrido paralelas desde la adolescencia: fue una niña rebelde que quiso pintar y amar a Dios, autodidacta. No crean que la vida monástica le ha apartado de las preocupaciones terrenas: convencida de que este mundo no puede gustarle a nadie, su obra contiene un mensaje de esperanza: la belleza es posible, no todo está perdido.


    Último día. Isabel en una fotografía junto a su padre en 1970, 24 horas antes de ingresar en el monasterio.

    Por Elena Pita. Fotografía de Chema Conesa


    Vísperas de El Pilar. En el monasterio de Santa Lucía (Zaragoza), todo está preparado para festejar la patrona. Huele a coliflor cocida. Tocamos un timbre, pero el portón está entornado y entramos sin esperar. “¿Vienen a ver a Isabel Guerra?”. La voz suena en el hall sin presencia alguna. Nos miramos: ¿eh? “Sí, ustedes, ¿vienen a ver a Isabel Guerra?”. Nos habla una persiana de madera clara, sin rostro ni luz. Y nosotros, sí, sí. “Pues crucen el refectorio, llegarán a un vestíbulo con tres puertas, abran la de la izquierda, entrarán en otro vestibulillo; sigan y, al fondo, encontrarán el comedor: allí les espero”. La voz. Isabel Guerra es una monja de aspecto convencional, de siempre, menuda e ingrávida sobre sus botas tobilleras, edad indescifrable (Madrid, 1947) y tez translúcida apenas moteada de alguna rojez sin disimulo. Hubo un tiempo que para pintar viajaba, haciendo uso de una bula papal, pero ya no: prefiere el silencio del convento, donde pinta a sus muchachas, cándidas y bellas, imágenes hiperrealistas, como fotos, sobre fondos abstractos o figurados, como papeles pintados.

    P.La Historia del Arte cuenta con no pocos religiosos artistas, pero hoy, ¿ya sólo queda usted?

    R.Bueno, no sé, no me atrevería a decir tanto: única mujer consagrada dedicada a las artes... Quizá sí sea la única con una vida tan intensa en cuanto a exposiciones.

    P. O sea, éxito. ¿Le sorprende que nos sorprendamos tanto de su condición?

    R. Hay aún quien se sorprende, sí, pero es anecdótico: llevo tantos años en las galerías madrileñas... Al verdadero aficionado al arte le da lo mismo mi condición personal.

    P. Sin embargo, en Sokoa, su actual galería, me han comentado que cuando empezó con ellos hace i8 años trataron de ocultar su condición religiosa. ¿Por qué?

    R. Sí, así fue, pero de repente un día la gente te conoce personalmente, porque al público le gusta hablar con el pintor, y el pintor aprende de la reacción del público. Es algo que yo no trato de ocultar.

    P. Sintió la vocación pictórica a los i2 años, ¿por qué no enfocó por ahí sus estudios?

    R. Desde entonces no hice nada más que pintar, lo dejé todo: me dediqué a estudiar y vivir la pintura en toda su plenitud.

    P. Pero sin títulos, ¿no tenía medios?

    R. No, no, en absoluto. Mi familia era acomodada, disfruté de un ambiente muy agradable para desarrollar cualquier estudio. Tenía el privilegio de vivir en la esquina del Viaducto, entre el Palacio Real y San Francisco el Grande [Madrid], con los balcones mirando a la sierra. Todo empezó por cumpleaños, me regalaron una caja de óleos y sentí una emoción inexplicable: abrí el balcón, vi aquel paisaje, el mismo de los retratos de Velázquez, y sobre la tapa de una caja de puros copié del natural. Pero yo era una niña rebelde que rechazaba a los maestros: quería hacerme mi propia escuela y estudio. No sé si para bien o para mal, pero así fue y el resultado ahí está, que otros lo juzguen. No estoy arrepentida, no me ha ido mal.

    P. ¿Cómo estudiaba?, ¿lo confió todo a su intuición?

    R. Sola. Pensé que lo importante era aprender a ver, y que eso lo tenía en los grandes maestros y en los museos. Me pasaba larguísimas horas en el Prado, en cuanta exposición se convocaba, estudiando los libros de arte, que siempre han sido mi obsesión, que me comen el terreno y la vida. Pero lo más importante para crear tu propio mundo es trabajar incesantemente.

    P. Y ahora que es usted académica de la Real de San Luis, ¿sigue pensando que a pintar no se enseña?

    R. No me atrevería a decir que el mío sea el camino idóneo. El aprendizaje junto a un gran maestro puede ser muy válido para desarrollar después el propio estilo. Pero yo lo vi así, y no tuvo vuelta atrás.

    P. Expuso por primera vez con i5 años. ¿Quién le organizaba las exposiciones?

    R. Ciertas amistades de mis padres relacionadas con el mundo del arte.

    P. ¿Le trataron como niña prodigio?

    R. Tal vez sí, aunque hoy con i5 años ya no eres una niña, entonces sí lo eras. A mí me molestaba mucho lo de niña prodigio, no me hacía ninguna gracia; yo quería ser una pintora normal.

    P. ¿De ahí quizá su rebeldía?

    R. Pues pudiera ser.

    P. ¿Y a qué edad sintió la llamada de Dios?, ¿se dice así?

    R. Sí, se dice así [sonriente]. Pues a la misma, a los i2 años. Pero a esa edad no puedes encontrar el lugar donde desarrollar tu vocación. Tuve que esperar hasta los 23 para realizar esa llamada, hasta encontrar este monasterio.

    P. ¿Cuál fue la primera reacción de su familia: pensaron que el convento truncaría su futuro como artista?

    R. Terrible, sobre todo por parte de mi madre. Lógico, yo era hija única, y ellos vivían absolutamente centrados en mí. Habían estado i0 años de matrimonio deseando tener un hijo, sin conseguirlo: fui una niña muy deseada. La separación se les hacía terrible, pero fueron evolucionando en su manera de verlo y, al final de su vida, estaban absolutamente encantados: “Estamos felices, está donde mejor podía estar”, decían. Luego tuve la gran suerte de poder asistirles en sus enfermedades hasta la muerte.

    P. ¿Y usted nunca temió que una vocación solapara a la otra?

    R. Sí, al entrar en el monasterio, pensé que probablemente la pintura sufriera, incluso que tuviera que desaparecer de mi vida. Pero el mismo día que ingresé, mis superioras me dijeron que aquí podría seguir pintando exactamente igual: era una práctica que se adaptaba perfectamente al monasterio. San Benito, autor de la regla benedictina, que también profesamos los cistercienses, dedica un capítulo de su obra a los artistas del monasterio.

    P. He leído que cuando ingresó en clausura su estilo era impresionista, que luego evolucionó hacia el expresionismo y que ahora se acerca más al realismo.

    R. Sí, ahora mi pintura va siendo más empastada e incorporo elementos de abstracción en los fondos, que hacen una especie de mestizaje con el realismo de la figura.

    P. Y, desde una vida tan apartada, ¿qué influye en su pintura para hacerla evolucionar?

    R. El monasterio es un lugar riquísmo para la inspiración. Nuestro modo de vida se orienta a la búsqueda de la belleza; para nosotras la estética no es solamente escenográfica, sino vital: buscamos la paz y la serenidad, un clima de silencio y admiración hacia el creador.

    P. Pero, ¿cuál es su ventana al mundo real?

    R. Pues los medios de comunicación y las personas que se acercan al monasterio, que como cisterciense tiene una actividad de acogida a quienes quieren participar en nuestra vida de oración, contemplación, silencio y liturgia, y nos hacen partícipes de sus problemas: vienen en busca de una palabra y de que les escuchen. Se produce un intercambio, conocemos sus esperanzas y desesperanzas, sufrimientos y goces.

    P. ¿Una acogida caritativa?

    R. No, no, fraternal, de amistad. Pasan con nosotros unos días, rezan con nosotras, participan del silencio y respiran un clima totalmente distinto.

    P. Isabel, ¿qué le transmite esa realidad que ve cuando sale al exterior?, ¿le gusta?

    R. ¿Este mundo convulso y violento que vivimos? Yo creo que no puede gustarle a nadie. Intento luchar dando pistas de todo lo contrario: luz y esperanza. Hay otros que luchan con el testimonio, utilizando el arte como un espejo de la violencia. Yo intento transmitir una fórmula que evite que la violencia se apodere de nosotros.

    P. ¿El arte no ha de servir para transmitir los sentimientos que lo real provoca en el artista?

    R. Yo me baso en lo real, no invento mis imágenes, pero llamo la atención sobre la paz y la luz, que sí está entre nosotros. Por ejemplo, ahora mismo estamos aquí bien, a gusto, sin violencia: luego es un mundo posible, y eso es lo que intento demostrar: que no está todo perdido, que la situación no es irreversible, que no estamos en el camino a la distorsión absoluta de la Humanidad. No, es posible encontrar caminos de belleza. Esto es lo que intento decir, y hay quien lo recoge.

    P. ¿Sería capaz de denunciar artísticamente la violencia, o no le interesa?

    R. Es que lo que hago también puede ser una denuncia. Introducir una imagen de belleza y de paz es un choque tremendo. Me he enterado que grupos pacifistas en Estados Unidos emplean para sus manifestaciones imágenes de mis cuadros, como forma de protesta. ¿Sorprendente?

    P. Pues sí. ¿Qué es lo que más le horroriza de nuestra estética feísta?

    R. No lo sé, tengo una especie de sano escepticismo. Quizá lo que más pena me da es ese intento de hacer cultura de lo feo, cultivar lo distorsionado.

    P. ¿Qué artista contemporáneo le gusta especialmente?

    R. Todos, todos los buenos, depende de los momentos. Lo difícil es percibir la línea que separa lo superficial de lo verdadero.

    P. ¿Miquel Barceló?

    R. Lo que hace me parece muy bonito, pero no me gusta más que otro.

    P. Madre, ¿el convento vive de sus cuadros?

    R. No quiero hablar del asunto económico. Ora et labora, el monje es el que vive del trabajo de sus manos. Tan importante es la liturgia como el trabajo. En el monasterio se hacen encuadernaciones y restauración de libros y documentos.

    P. El Gobierno revisará las ayudas a la Iglesia en pos de una diversificación hacia confesiones minoritarias, ¿le preocupa?

    R. Espero que Zapatero sea tan inteligente y buen gobernante como para no hacer nada disparatado. Imagino que sus reformas llevarán a un buen puerto.

    P. Ha pintado retratos de políticos como Luisa Fernanda Rudi, ¿a quién no retrataría por nada del mundo?

    R. No sé, no estoy en contra de nadie. Es un género complicado: es difícil que un pintor no se autorretrate continuamente, y esto me parece grave. Además, para mí es ingrato, porque no te permite expresar demasiadas cosas. Sólo lo practico cuando tengo un compromiso muy ineludible. Como todos los pintores realistas, al principio tuve que dedicarme a ello para sobrevivir, pero a estas alturas, no lo necesito.






    De vocaciones y niñas


    Tocan a almuerzo en el convento y aquí seguimos enfrascados con sus catálogos, su caballete y espátula: su vocación; ante un cuadro por terminar, porque el resto de su obra está ya vendida, a razón de una media entre 1.800 y 9.000 euros. Isabel Guerra, una monja muy moderna, que se ha adaptado a la velocidad de estos tiempos telemáticos (“mis cuadros se cuelgan en Internet, no sé quién lo hace, ni por qué, pero la vida impone sus leyes”), con la misma agilidad que transita de su estudio al refectorio, trayéndonos sus bártulos, sus cosas: no piensa por ahora en la comida. Hablamos del dolor de sus vocaciones, “no me vea usted pintando”, le dice a Chema mientras él intenta atrapar en su foto idéntica luz a la de sus cuadros, colándose la luz por la celosía que nos impide divisar clausura. Isabel no es diletante: “Me duele tanto mi vocación de pintora como esta otra”, y en diciéndolo se palpa los hábitos, de negro y crema. ¿Y las modelos?, le pregunto: ¿cómo llegan hasta usted, madre?, ¿cómo vienen al convento? “Yo las elijo”, niñas cándidas y bellas, encendidas de su imaginación, en vestidos vaporosos, sandalias, paz y amor: “Y también elijo sus ropas, aunque a veces me gusta lo que traen puesto y así las pinto”. Quizá le recuerden el día ya lejano en que ella misma llegó hasta aquí, siguiendo a su amiga del alma, para quedar “enganchada” de por vida.
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    s2t2 -Federico J.Losantos entrevista a Cesar Vidal - 29/11/07

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    El primer invitado de la nueva temporada de La hora de Federico es el director de La Linterna de la COPE, César Vidal. El conocido escritor e historiador, que conduce Corría el año... en LDTV, desvela en la entrevista aspectos poco conocidos de su trayectoria personal.

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    El eco-alarmismo - Debates en Libertad

    Debates en Libertad analiza el discurso y la figura de Al Gore, gurú del cambio climático y considerado portavoz de una comunidad científica que en realidad se encuentra dividida y no comulga con el planteamiento eco-alarmista. Javier Somalo, redactor jefe del periódico on line Libertad Digital y director de este espacio de debate, desmonta las verdades oficiales sobre el supuesto calentamiento global. Para ello cuenta en el plató con la colaboración de Jorge Alcalde, director de la revista Quo y del programa Vive la Ciencia de LDTV; Gabriel Calzada, economista y presidente del Instituto Juan de Mariana; María Eugenia Pérez-González, profesora de Geografía de la UCM y Antonio María de la Cruz, profesor de Climatología de la Universidad CEU

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    JOAQUIN SOROLLA

    De SorollaOLLA



    Pintor español, nacido en Valencia el 28 de febrero de 1863 y fallecido en Cercedilla (Madrid) el 10 de agosto de 1923, que está considerado uno de los máximos representantes del Impresionismo español, del que hizo una interpretación muy personal basada en el protagonismo de la luz y el movimiento de las figuras representadas.

    Perfil biográfico

    Hijo de Joaquín y María Concepción, que murieron durante la epidemia de cólera que asoló Valencia en el año 1865, cuando contaba dos años de edad. Al quedar huérfanos, él y su hermana Concha -nacida un año después que él- fueron recogidos por su tíos, Isabel Bastida y José Piqueras, herrero de profesión. A pesar de su condición humilde, se preocuparon por la educación del niño, que desde muy pronto mostró sus grandes dotes pictóricas, así que sus tíos lo matricularon en las clases nocturnas de la Escuela de Artesanos de Valencia, bajo la tutela del escultor Cayetano Capuz.

    Hasta 1881 estudió en la Escuela de Bellas Artes, dependiente de la valenciana Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, donde tuvo como maestros a Salustiano Asenjo y al paisajista Gonzalo Salvá. Posteriormente, viajó a Madrid, ciudad en la que tuvo oportunidad de descubrir a los grandes maestros del Prado, como Velázquez, Ribera y Ribalta, los cuales constituirían influencias decisivas en su carrera.

    Ya de vuelta en Valencia le llegó su primer éxito profesional, gracias a la obra El dos de mayo, un cuadro de tema histórico sobre la Guerra de la Independencia española, que le mereció la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid y una de las pensiones de estudio en Roma que concedía la Diputación Provincial de Valencia. Así las cosas, en enero de 1885 partió para Italia, donde permaneció los tres años siguientes, tiempo durante el cual se relacionó con José Villegas, Emilio Sala, José Benlliure y otros artistas españoles que trabajaban en la ciudad, y conoció a Pedro Gil, un amigo fiel para el resto de su vida. Durante la primavera y el verano de ese mismo año se trasladó a París, el centro de novedades artísticas por excelencia de ese período y se dedicó a plasmar en sus cuadros el ambiente parisino. Los siguientes años transcurrieron entre viajes por Italia y, en 1888, regresó a España para casarse el 8 de septiembre en Valencia con Clotilde García del Castillo, cuyo retrato hizo en multitud de ocasiones.

    A finales de 1889 fijó su residencia en Madrid, ciudad que le ofrecía mejores expectativas profesionales que Valencia, y desde la que inició un ascendente carrera profesional, plena de éxitos nacionales e internacionales.

    Los nacimientos de sus hijos María Clotilde y Joaquín, en 1890 y 1892, respectivamente, y la participación en numerosas exposiciones internacionales, en las cuales consiguió gran número de galardones, marcaron ese período de los últimos años del siglo XIX. En 1894 pintó una de sus obras más populares ¡Y luego dicen que el pescado es caro! y al año siguiente exhibió La vuelta de la pesca en el Salón de la Société des Artistes Françaises de París. La obra representa una visión serena y monumental del trabajo relacionado con el mar, y obtuvo una segunda medalla. El artista la consideró una de sus mejores pinturas, e inauguró un género de enorme trascendencia en su producción, el de las composiciones con marinos y barcas, en las que la luz y el movimiento se convierten en protagonistas del cuadro. En ese mismo año de 1895, nació su tercera hija, Elena.

    Durante los siguientes años consolidó su fama internacional. En 1899 conoció al pintor Aureliano de Beruete, el cual se convirtió en su principal mentor dentro y fuera de España, además de ponerle en contacto con el círculo intelectual de la Institución Libre de Enseñanza. Ese mismo año fue nombrado Caballero de la Gran Cruz de Isabel la Católica.

    Después de conocer a varios pintores escandinavos y finlandeses vinculados al naturalismo, abandonó los temas sociales y comenzó a pintar escenas al aire libre, sobre todo de mujeres y niños en la playa, obras en las que supo plasmar como nadie la luminosa atmósfera mediterránea.

    En los primeros años del siglo XX su actividad pictórica le llevó por toda España y por Europa, donde recibió numerosos premios y participó con éxito en las exposiciones nacionales e internacionales. En 1909 dio el salto a América con un impresionante éxito de público y crítica. Durante la individual que hizo en la Hispanic Society of America de Nueva York, más de ciento sesenta mil visitantes pudieron contemplar trescientos cincuenta cuadros de Joaquín Sorolla a lo largo de los meses de febrero y marzo. En años sucesivos expuso sus cuadros bajo el patrocinio de esta misma institución en diversas ciudades estadounidenses. Y el 26 de noviembre de 1911 firmó un contrato con el hispanista Archer Milton Huntington, uno de sus grandes promotores, para realizar una serie de paneles decorativos (de unos tres metros y medio de altura) con el objetivo de decorar las paredes de la Biblioteca de la Hispanic Society of America, de Nueva York. La realización de estos paneles, conocidos como Visión de España, se alargó hasta 1919, y constituyeron el encargo más importante de su vida. El pintor viajó durante esos años por toda España, tomando apuntes y buscando información para realizar el encargo y poder plasmar de forma fehaciente la realidad del país.

    Entre 1910 y 1912 se construyó su casa en Madrid, hoy Museo Sorolla, en el número 37 del paseo del General Martínez Campos. En 1920, mientras se encontraba pintando en el jardín de esta casa, sufrió un ataque de apoplejía que le impidió continuar con su pintura. Falleció en Cercedilla (Madrid) el 10 de agosto de 1923.

    Obra

    En la obra de Sorolla llama poderosamente la atención el brillante tratamiento de la luz y, en concreto, de la luz solar en todas sus gamas, además de la maestría del artista para conseguir que esa luz ilumine al espectador.

    Antes de su consagración definitiva en los últimos años del siglo XIX, Sorolla había explorado todos los ?ismos? que estaban vigentes en la época: impresionismo, fauvismo, puntillismo, etc., de todos los cuales extrajo valores que incorporó en su pintura, aunque nunca dejó de lado el poso realista aprendido de los maestros Ribera, Velázquez y Goya, durante las largas horas pasadas en el Museo del Prado. De esta época es uno de sus primeros cuadros, ¡Y luego dicen que el pescado es caro!, un óleo sobre lienzo que se conserva en la citada pintacoteca, que plasma el realismo social que tanto gustaba a los críticos de esa época. En ese cuadro se ponen de manifiesto los peligros de la pesca. Sorolla representa a un joven pescador, tendido en la cubierta del barco, con el torso desnudo, mientras otro le sujeta por las axilas y un tercero le cura la herida con un paño. En la escena se aprecian pescados en el fondo y diversos utensilios en primer plano: los toneles de agua dulce, las cuerdas, el candil, etc. La preocupación por la crítica social no significa que el pintor olvide los efectos lumínicos, reflejados en los contrastes entre luz y sombra, que no son demasiado violentos. Otra de sus preocupaciones será la expresividad en los rostros de sus personajes, como se observa en los gestos de los pescadores.

    Desde el principio, el pintor sintió la necesidad de plasmar en sus cuadros la fuerza de los paisajes, de sus gentes, y dominar esos entornos con la luz solar, de la que se convirtió en un maestro en su plasmación. Este deslumbramiento solar tuvo mucho que ver con su tierra y con los largos períodos en playas y pueblos del Levante. Los retratos y los paisajes que muestran playas, pescadores, vendimiadores, niños desnudos que se solazan en la orilla del mar se convierten en los principales géneros de su pintura. En estas obras, que rezuman optimismo y sensualidad, capta a la perfección el instante; ésta fue, prescisamente una de sus principales características: la rapidez de ejecución de su pincel. Sorolla, buen conocedor de los impresionistas, sabía de la necesidad de plasmar rápidamente esa luz en el lienzo, tan fugaz como un instante.

    Uno de sus cuadros representativos de esta época fue Niños en la playa (1910), otro óleo sobre lienzo conservado en el Museo del Prado, y una de las obras cumbres del pintor. Tres niños aparecen tumbados en la playa, muy cerca de la orilla, en el lugar donde el agua de las olas se mezcla con la arena. Aunque la obra muestra el perfecto dominio del pintor sobre la anatomía infantil, esto no deja de ser una excusa para realizar un estudio de luz, una luz intensa que resbala por los cuerpos desnudos de los pequeños. Las sombras para Sorolla no son de color negro, tal y como dictaba la tradición; prefiere pensar, como los impresionistas, que tenían un color especial, razón por la cual emplea el malva, el blanco y el marrón para conseguir estos tonos.

    Por último, en la colección Visión de España el pintor valenciano desarrolla plenamente el iluminismo. Con estos paneles pretendía fijar, de una forma realista, sin utilización de símbolos, la psicología de cada región, representar a España desde lo más pintoresco de cada rincón.

    El Museo Sorolla

    El Museo Sorolla alberga más de cinco mil obras, el grueso de las cuales son los dibujos, unos 4.530, aunque también son numerosos los óleos que, en número de 1.156, incluyen apuntes y bocetos. También se pueden contemplar veintinueve aguas y once acuarelas. Además de este generoso fondo, también se conservan obras en distintos museos y colecciones particulares de Nueva York.

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    Vive la ciencia: 31/10/07



    http://www.libertaddigital.tv

    Esta semana, descubre todo lo que siempre te has preguntado sobre Alzheimer con la entrevista al presidente de la Sociedad Española de Neurología, Jordi Matías Guiu.

    El programa contará con sus secciones de siempre: Quonsultorio y Tecnogadgets, ésta última a cargo de Fernando Díaz Villanueva.
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