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    Isabel Guerra (Madrid 1947)

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    M A G A Z I N E
    267 Domingo, 7 de octubre de 2004
    OTROS ARTICULOS EN ESTE NÚMERO


    COTIZADA. Isabel Guerra, monja cisterciense y pintora, 57 años, vende sus cuadros entre 1.800 y 9.000 euros.
    ENTREVISTA/ Isabel Guerra
    “Yo era una niña rebelde que rechazaba a los maestros. Quería hacerme mi propia escuela. Y no estoy arrepentida”

    Isabel Guerra es la monja pintora que, desde su clausura en el monasterio cisterciense de Santa Lucía, Zaragoza, llega cada dos o tres años a Madrid para exponer sus cuadros: llenazo asegurado, venta total. Sus vocaciones han corrido paralelas desde la adolescencia: fue una niña rebelde que quiso pintar y amar a Dios, autodidacta. No crean que la vida monástica le ha apartado de las preocupaciones terrenas: convencida de que este mundo no puede gustarle a nadie, su obra contiene un mensaje de esperanza: la belleza es posible, no todo está perdido.


    Último día. Isabel en una fotografía junto a su padre en 1970, 24 horas antes de ingresar en el monasterio.

    Por Elena Pita. Fotografía de Chema Conesa


    Vísperas de El Pilar. En el monasterio de Santa Lucía (Zaragoza), todo está preparado para festejar la patrona. Huele a coliflor cocida. Tocamos un timbre, pero el portón está entornado y entramos sin esperar. “¿Vienen a ver a Isabel Guerra?”. La voz suena en el hall sin presencia alguna. Nos miramos: ¿eh? “Sí, ustedes, ¿vienen a ver a Isabel Guerra?”. Nos habla una persiana de madera clara, sin rostro ni luz. Y nosotros, sí, sí. “Pues crucen el refectorio, llegarán a un vestíbulo con tres puertas, abran la de la izquierda, entrarán en otro vestibulillo; sigan y, al fondo, encontrarán el comedor: allí les espero”. La voz. Isabel Guerra es una monja de aspecto convencional, de siempre, menuda e ingrávida sobre sus botas tobilleras, edad indescifrable (Madrid, 1947) y tez translúcida apenas moteada de alguna rojez sin disimulo. Hubo un tiempo que para pintar viajaba, haciendo uso de una bula papal, pero ya no: prefiere el silencio del convento, donde pinta a sus muchachas, cándidas y bellas, imágenes hiperrealistas, como fotos, sobre fondos abstractos o figurados, como papeles pintados.

    P.La Historia del Arte cuenta con no pocos religiosos artistas, pero hoy, ¿ya sólo queda usted?

    R.Bueno, no sé, no me atrevería a decir tanto: única mujer consagrada dedicada a las artes... Quizá sí sea la única con una vida tan intensa en cuanto a exposiciones.

    P. O sea, éxito. ¿Le sorprende que nos sorprendamos tanto de su condición?

    R. Hay aún quien se sorprende, sí, pero es anecdótico: llevo tantos años en las galerías madrileñas... Al verdadero aficionado al arte le da lo mismo mi condición personal.

    P. Sin embargo, en Sokoa, su actual galería, me han comentado que cuando empezó con ellos hace i8 años trataron de ocultar su condición religiosa. ¿Por qué?

    R. Sí, así fue, pero de repente un día la gente te conoce personalmente, porque al público le gusta hablar con el pintor, y el pintor aprende de la reacción del público. Es algo que yo no trato de ocultar.

    P. Sintió la vocación pictórica a los i2 años, ¿por qué no enfocó por ahí sus estudios?

    R. Desde entonces no hice nada más que pintar, lo dejé todo: me dediqué a estudiar y vivir la pintura en toda su plenitud.

    P. Pero sin títulos, ¿no tenía medios?

    R. No, no, en absoluto. Mi familia era acomodada, disfruté de un ambiente muy agradable para desarrollar cualquier estudio. Tenía el privilegio de vivir en la esquina del Viaducto, entre el Palacio Real y San Francisco el Grande [Madrid], con los balcones mirando a la sierra. Todo empezó por cumpleaños, me regalaron una caja de óleos y sentí una emoción inexplicable: abrí el balcón, vi aquel paisaje, el mismo de los retratos de Velázquez, y sobre la tapa de una caja de puros copié del natural. Pero yo era una niña rebelde que rechazaba a los maestros: quería hacerme mi propia escuela y estudio. No sé si para bien o para mal, pero así fue y el resultado ahí está, que otros lo juzguen. No estoy arrepentida, no me ha ido mal.

    P. ¿Cómo estudiaba?, ¿lo confió todo a su intuición?

    R. Sola. Pensé que lo importante era aprender a ver, y que eso lo tenía en los grandes maestros y en los museos. Me pasaba larguísimas horas en el Prado, en cuanta exposición se convocaba, estudiando los libros de arte, que siempre han sido mi obsesión, que me comen el terreno y la vida. Pero lo más importante para crear tu propio mundo es trabajar incesantemente.

    P. Y ahora que es usted académica de la Real de San Luis, ¿sigue pensando que a pintar no se enseña?

    R. No me atrevería a decir que el mío sea el camino idóneo. El aprendizaje junto a un gran maestro puede ser muy válido para desarrollar después el propio estilo. Pero yo lo vi así, y no tuvo vuelta atrás.

    P. Expuso por primera vez con i5 años. ¿Quién le organizaba las exposiciones?

    R. Ciertas amistades de mis padres relacionadas con el mundo del arte.

    P. ¿Le trataron como niña prodigio?

    R. Tal vez sí, aunque hoy con i5 años ya no eres una niña, entonces sí lo eras. A mí me molestaba mucho lo de niña prodigio, no me hacía ninguna gracia; yo quería ser una pintora normal.

    P. ¿De ahí quizá su rebeldía?

    R. Pues pudiera ser.

    P. ¿Y a qué edad sintió la llamada de Dios?, ¿se dice así?

    R. Sí, se dice así [sonriente]. Pues a la misma, a los i2 años. Pero a esa edad no puedes encontrar el lugar donde desarrollar tu vocación. Tuve que esperar hasta los 23 para realizar esa llamada, hasta encontrar este monasterio.

    P. ¿Cuál fue la primera reacción de su familia: pensaron que el convento truncaría su futuro como artista?

    R. Terrible, sobre todo por parte de mi madre. Lógico, yo era hija única, y ellos vivían absolutamente centrados en mí. Habían estado i0 años de matrimonio deseando tener un hijo, sin conseguirlo: fui una niña muy deseada. La separación se les hacía terrible, pero fueron evolucionando en su manera de verlo y, al final de su vida, estaban absolutamente encantados: “Estamos felices, está donde mejor podía estar”, decían. Luego tuve la gran suerte de poder asistirles en sus enfermedades hasta la muerte.

    P. ¿Y usted nunca temió que una vocación solapara a la otra?

    R. Sí, al entrar en el monasterio, pensé que probablemente la pintura sufriera, incluso que tuviera que desaparecer de mi vida. Pero el mismo día que ingresé, mis superioras me dijeron que aquí podría seguir pintando exactamente igual: era una práctica que se adaptaba perfectamente al monasterio. San Benito, autor de la regla benedictina, que también profesamos los cistercienses, dedica un capítulo de su obra a los artistas del monasterio.

    P. He leído que cuando ingresó en clausura su estilo era impresionista, que luego evolucionó hacia el expresionismo y que ahora se acerca más al realismo.

    R. Sí, ahora mi pintura va siendo más empastada e incorporo elementos de abstracción en los fondos, que hacen una especie de mestizaje con el realismo de la figura.

    P. Y, desde una vida tan apartada, ¿qué influye en su pintura para hacerla evolucionar?

    R. El monasterio es un lugar riquísmo para la inspiración. Nuestro modo de vida se orienta a la búsqueda de la belleza; para nosotras la estética no es solamente escenográfica, sino vital: buscamos la paz y la serenidad, un clima de silencio y admiración hacia el creador.

    P. Pero, ¿cuál es su ventana al mundo real?

    R. Pues los medios de comunicación y las personas que se acercan al monasterio, que como cisterciense tiene una actividad de acogida a quienes quieren participar en nuestra vida de oración, contemplación, silencio y liturgia, y nos hacen partícipes de sus problemas: vienen en busca de una palabra y de que les escuchen. Se produce un intercambio, conocemos sus esperanzas y desesperanzas, sufrimientos y goces.

    P. ¿Una acogida caritativa?

    R. No, no, fraternal, de amistad. Pasan con nosotros unos días, rezan con nosotras, participan del silencio y respiran un clima totalmente distinto.

    P. Isabel, ¿qué le transmite esa realidad que ve cuando sale al exterior?, ¿le gusta?

    R. ¿Este mundo convulso y violento que vivimos? Yo creo que no puede gustarle a nadie. Intento luchar dando pistas de todo lo contrario: luz y esperanza. Hay otros que luchan con el testimonio, utilizando el arte como un espejo de la violencia. Yo intento transmitir una fórmula que evite que la violencia se apodere de nosotros.

    P. ¿El arte no ha de servir para transmitir los sentimientos que lo real provoca en el artista?

    R. Yo me baso en lo real, no invento mis imágenes, pero llamo la atención sobre la paz y la luz, que sí está entre nosotros. Por ejemplo, ahora mismo estamos aquí bien, a gusto, sin violencia: luego es un mundo posible, y eso es lo que intento demostrar: que no está todo perdido, que la situación no es irreversible, que no estamos en el camino a la distorsión absoluta de la Humanidad. No, es posible encontrar caminos de belleza. Esto es lo que intento decir, y hay quien lo recoge.

    P. ¿Sería capaz de denunciar artísticamente la violencia, o no le interesa?

    R. Es que lo que hago también puede ser una denuncia. Introducir una imagen de belleza y de paz es un choque tremendo. Me he enterado que grupos pacifistas en Estados Unidos emplean para sus manifestaciones imágenes de mis cuadros, como forma de protesta. ¿Sorprendente?

    P. Pues sí. ¿Qué es lo que más le horroriza de nuestra estética feísta?

    R. No lo sé, tengo una especie de sano escepticismo. Quizá lo que más pena me da es ese intento de hacer cultura de lo feo, cultivar lo distorsionado.

    P. ¿Qué artista contemporáneo le gusta especialmente?

    R. Todos, todos los buenos, depende de los momentos. Lo difícil es percibir la línea que separa lo superficial de lo verdadero.

    P. ¿Miquel Barceló?

    R. Lo que hace me parece muy bonito, pero no me gusta más que otro.

    P. Madre, ¿el convento vive de sus cuadros?

    R. No quiero hablar del asunto económico. Ora et labora, el monje es el que vive del trabajo de sus manos. Tan importante es la liturgia como el trabajo. En el monasterio se hacen encuadernaciones y restauración de libros y documentos.

    P. El Gobierno revisará las ayudas a la Iglesia en pos de una diversificación hacia confesiones minoritarias, ¿le preocupa?

    R. Espero que Zapatero sea tan inteligente y buen gobernante como para no hacer nada disparatado. Imagino que sus reformas llevarán a un buen puerto.

    P. Ha pintado retratos de políticos como Luisa Fernanda Rudi, ¿a quién no retrataría por nada del mundo?

    R. No sé, no estoy en contra de nadie. Es un género complicado: es difícil que un pintor no se autorretrate continuamente, y esto me parece grave. Además, para mí es ingrato, porque no te permite expresar demasiadas cosas. Sólo lo practico cuando tengo un compromiso muy ineludible. Como todos los pintores realistas, al principio tuve que dedicarme a ello para sobrevivir, pero a estas alturas, no lo necesito.






    De vocaciones y niñas


    Tocan a almuerzo en el convento y aquí seguimos enfrascados con sus catálogos, su caballete y espátula: su vocación; ante un cuadro por terminar, porque el resto de su obra está ya vendida, a razón de una media entre 1.800 y 9.000 euros. Isabel Guerra, una monja muy moderna, que se ha adaptado a la velocidad de estos tiempos telemáticos (“mis cuadros se cuelgan en Internet, no sé quién lo hace, ni por qué, pero la vida impone sus leyes”), con la misma agilidad que transita de su estudio al refectorio, trayéndonos sus bártulos, sus cosas: no piensa por ahora en la comida. Hablamos del dolor de sus vocaciones, “no me vea usted pintando”, le dice a Chema mientras él intenta atrapar en su foto idéntica luz a la de sus cuadros, colándose la luz por la celosía que nos impide divisar clausura. Isabel no es diletante: “Me duele tanto mi vocación de pintora como esta otra”, y en diciéndolo se palpa los hábitos, de negro y crema. ¿Y las modelos?, le pregunto: ¿cómo llegan hasta usted, madre?, ¿cómo vienen al convento? “Yo las elijo”, niñas cándidas y bellas, encendidas de su imaginación, en vestidos vaporosos, sandalias, paz y amor: “Y también elijo sus ropas, aunque a veces me gusta lo que traen puesto y así las pinto”. Quizá le recuerden el día ya lejano en que ella misma llegó hasta aquí, siguiendo a su amiga del alma, para quedar “enganchada” de por vida.
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    s2t2 -Federico J.Losantos entrevista a Cesar Vidal - 29/11/07

    http://www.libertaddigital.tv

    El primer invitado de la nueva temporada de La hora de Federico es el director de La Linterna de la COPE, César Vidal. El conocido escritor e historiador, que conduce Corría el año... en LDTV, desvela en la entrevista aspectos poco conocidos de su trayectoria personal.

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    El eco-alarmismo - Debates en Libertad

    Debates en Libertad analiza el discurso y la figura de Al Gore, gurú del cambio climático y considerado portavoz de una comunidad científica que en realidad se encuentra dividida y no comulga con el planteamiento eco-alarmista. Javier Somalo, redactor jefe del periódico on line Libertad Digital y director de este espacio de debate, desmonta las verdades oficiales sobre el supuesto calentamiento global. Para ello cuenta en el plató con la colaboración de Jorge Alcalde, director de la revista Quo y del programa Vive la Ciencia de LDTV; Gabriel Calzada, economista y presidente del Instituto Juan de Mariana; María Eugenia Pérez-González, profesora de Geografía de la UCM y Antonio María de la Cruz, profesor de Climatología de la Universidad CEU

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    JOAQUIN SOROLLA

    De SorollaOLLA



    Pintor español, nacido en Valencia el 28 de febrero de 1863 y fallecido en Cercedilla (Madrid) el 10 de agosto de 1923, que está considerado uno de los máximos representantes del Impresionismo español, del que hizo una interpretación muy personal basada en el protagonismo de la luz y el movimiento de las figuras representadas.

    Perfil biográfico

    Hijo de Joaquín y María Concepción, que murieron durante la epidemia de cólera que asoló Valencia en el año 1865, cuando contaba dos años de edad. Al quedar huérfanos, él y su hermana Concha -nacida un año después que él- fueron recogidos por su tíos, Isabel Bastida y José Piqueras, herrero de profesión. A pesar de su condición humilde, se preocuparon por la educación del niño, que desde muy pronto mostró sus grandes dotes pictóricas, así que sus tíos lo matricularon en las clases nocturnas de la Escuela de Artesanos de Valencia, bajo la tutela del escultor Cayetano Capuz.

    Hasta 1881 estudió en la Escuela de Bellas Artes, dependiente de la valenciana Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, donde tuvo como maestros a Salustiano Asenjo y al paisajista Gonzalo Salvá. Posteriormente, viajó a Madrid, ciudad en la que tuvo oportunidad de descubrir a los grandes maestros del Prado, como Velázquez, Ribera y Ribalta, los cuales constituirían influencias decisivas en su carrera.

    Ya de vuelta en Valencia le llegó su primer éxito profesional, gracias a la obra El dos de mayo, un cuadro de tema histórico sobre la Guerra de la Independencia española, que le mereció la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid y una de las pensiones de estudio en Roma que concedía la Diputación Provincial de Valencia. Así las cosas, en enero de 1885 partió para Italia, donde permaneció los tres años siguientes, tiempo durante el cual se relacionó con José Villegas, Emilio Sala, José Benlliure y otros artistas españoles que trabajaban en la ciudad, y conoció a Pedro Gil, un amigo fiel para el resto de su vida. Durante la primavera y el verano de ese mismo año se trasladó a París, el centro de novedades artísticas por excelencia de ese período y se dedicó a plasmar en sus cuadros el ambiente parisino. Los siguientes años transcurrieron entre viajes por Italia y, en 1888, regresó a España para casarse el 8 de septiembre en Valencia con Clotilde García del Castillo, cuyo retrato hizo en multitud de ocasiones.

    A finales de 1889 fijó su residencia en Madrid, ciudad que le ofrecía mejores expectativas profesionales que Valencia, y desde la que inició un ascendente carrera profesional, plena de éxitos nacionales e internacionales.

    Los nacimientos de sus hijos María Clotilde y Joaquín, en 1890 y 1892, respectivamente, y la participación en numerosas exposiciones internacionales, en las cuales consiguió gran número de galardones, marcaron ese período de los últimos años del siglo XIX. En 1894 pintó una de sus obras más populares ¡Y luego dicen que el pescado es caro! y al año siguiente exhibió La vuelta de la pesca en el Salón de la Société des Artistes Françaises de París. La obra representa una visión serena y monumental del trabajo relacionado con el mar, y obtuvo una segunda medalla. El artista la consideró una de sus mejores pinturas, e inauguró un género de enorme trascendencia en su producción, el de las composiciones con marinos y barcas, en las que la luz y el movimiento se convierten en protagonistas del cuadro. En ese mismo año de 1895, nació su tercera hija, Elena.

    Durante los siguientes años consolidó su fama internacional. En 1899 conoció al pintor Aureliano de Beruete, el cual se convirtió en su principal mentor dentro y fuera de España, además de ponerle en contacto con el círculo intelectual de la Institución Libre de Enseñanza. Ese mismo año fue nombrado Caballero de la Gran Cruz de Isabel la Católica.

    Después de conocer a varios pintores escandinavos y finlandeses vinculados al naturalismo, abandonó los temas sociales y comenzó a pintar escenas al aire libre, sobre todo de mujeres y niños en la playa, obras en las que supo plasmar como nadie la luminosa atmósfera mediterránea.

    En los primeros años del siglo XX su actividad pictórica le llevó por toda España y por Europa, donde recibió numerosos premios y participó con éxito en las exposiciones nacionales e internacionales. En 1909 dio el salto a América con un impresionante éxito de público y crítica. Durante la individual que hizo en la Hispanic Society of America de Nueva York, más de ciento sesenta mil visitantes pudieron contemplar trescientos cincuenta cuadros de Joaquín Sorolla a lo largo de los meses de febrero y marzo. En años sucesivos expuso sus cuadros bajo el patrocinio de esta misma institución en diversas ciudades estadounidenses. Y el 26 de noviembre de 1911 firmó un contrato con el hispanista Archer Milton Huntington, uno de sus grandes promotores, para realizar una serie de paneles decorativos (de unos tres metros y medio de altura) con el objetivo de decorar las paredes de la Biblioteca de la Hispanic Society of America, de Nueva York. La realización de estos paneles, conocidos como Visión de España, se alargó hasta 1919, y constituyeron el encargo más importante de su vida. El pintor viajó durante esos años por toda España, tomando apuntes y buscando información para realizar el encargo y poder plasmar de forma fehaciente la realidad del país.

    Entre 1910 y 1912 se construyó su casa en Madrid, hoy Museo Sorolla, en el número 37 del paseo del General Martínez Campos. En 1920, mientras se encontraba pintando en el jardín de esta casa, sufrió un ataque de apoplejía que le impidió continuar con su pintura. Falleció en Cercedilla (Madrid) el 10 de agosto de 1923.

    Obra

    En la obra de Sorolla llama poderosamente la atención el brillante tratamiento de la luz y, en concreto, de la luz solar en todas sus gamas, además de la maestría del artista para conseguir que esa luz ilumine al espectador.

    Antes de su consagración definitiva en los últimos años del siglo XIX, Sorolla había explorado todos los ?ismos? que estaban vigentes en la época: impresionismo, fauvismo, puntillismo, etc., de todos los cuales extrajo valores que incorporó en su pintura, aunque nunca dejó de lado el poso realista aprendido de los maestros Ribera, Velázquez y Goya, durante las largas horas pasadas en el Museo del Prado. De esta época es uno de sus primeros cuadros, ¡Y luego dicen que el pescado es caro!, un óleo sobre lienzo que se conserva en la citada pintacoteca, que plasma el realismo social que tanto gustaba a los críticos de esa época. En ese cuadro se ponen de manifiesto los peligros de la pesca. Sorolla representa a un joven pescador, tendido en la cubierta del barco, con el torso desnudo, mientras otro le sujeta por las axilas y un tercero le cura la herida con un paño. En la escena se aprecian pescados en el fondo y diversos utensilios en primer plano: los toneles de agua dulce, las cuerdas, el candil, etc. La preocupación por la crítica social no significa que el pintor olvide los efectos lumínicos, reflejados en los contrastes entre luz y sombra, que no son demasiado violentos. Otra de sus preocupaciones será la expresividad en los rostros de sus personajes, como se observa en los gestos de los pescadores.

    Desde el principio, el pintor sintió la necesidad de plasmar en sus cuadros la fuerza de los paisajes, de sus gentes, y dominar esos entornos con la luz solar, de la que se convirtió en un maestro en su plasmación. Este deslumbramiento solar tuvo mucho que ver con su tierra y con los largos períodos en playas y pueblos del Levante. Los retratos y los paisajes que muestran playas, pescadores, vendimiadores, niños desnudos que se solazan en la orilla del mar se convierten en los principales géneros de su pintura. En estas obras, que rezuman optimismo y sensualidad, capta a la perfección el instante; ésta fue, prescisamente una de sus principales características: la rapidez de ejecución de su pincel. Sorolla, buen conocedor de los impresionistas, sabía de la necesidad de plasmar rápidamente esa luz en el lienzo, tan fugaz como un instante.

    Uno de sus cuadros representativos de esta época fue Niños en la playa (1910), otro óleo sobre lienzo conservado en el Museo del Prado, y una de las obras cumbres del pintor. Tres niños aparecen tumbados en la playa, muy cerca de la orilla, en el lugar donde el agua de las olas se mezcla con la arena. Aunque la obra muestra el perfecto dominio del pintor sobre la anatomía infantil, esto no deja de ser una excusa para realizar un estudio de luz, una luz intensa que resbala por los cuerpos desnudos de los pequeños. Las sombras para Sorolla no son de color negro, tal y como dictaba la tradición; prefiere pensar, como los impresionistas, que tenían un color especial, razón por la cual emplea el malva, el blanco y el marrón para conseguir estos tonos.

    Por último, en la colección Visión de España el pintor valenciano desarrolla plenamente el iluminismo. Con estos paneles pretendía fijar, de una forma realista, sin utilización de símbolos, la psicología de cada región, representar a España desde lo más pintoresco de cada rincón.

    El Museo Sorolla

    El Museo Sorolla alberga más de cinco mil obras, el grueso de las cuales son los dibujos, unos 4.530, aunque también son numerosos los óleos que, en número de 1.156, incluyen apuntes y bocetos. También se pueden contemplar veintinueve aguas y once acuarelas. Además de este generoso fondo, también se conservan obras en distintos museos y colecciones particulares de Nueva York.

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    Vive la ciencia: 31/10/07



    http://www.libertaddigital.tv

    Esta semana, descubre todo lo que siempre te has preguntado sobre Alzheimer con la entrevista al presidente de la Sociedad Española de Neurología, Jordi Matías Guiu.

    El programa contará con sus secciones de siempre: Quonsultorio y Tecnogadgets, ésta última a cargo de Fernando Díaz Villanueva.
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    Almendros en Flor - Antonio Lopez



    Antonio López García

    De Wikipedia, la enciclopedia libre

    (Tomelloso, Ciudad Real , 6 de enero de 1936); pintor y escultor español.

    Biografía

    Nació meses antes del inicio de la Guerra Civil. El mayor de cuatro hermanos, sus padres eran labradores acomodados del importante nucleo manchego que era Tomelloso. Su temprana vocación por el dibujo, así como la influencia de su tío, el pintor Antonio López Torres, conformaron su decisión de dedicarse a la pintura. En 1949 se trasladó a Madrid para preparar su ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, coincidiendo allí con diversos artistas, como Enrique Gran, Amalia Avia, y Lucio Muñoz, con los que conformó lo que se ha venido a llamar Escuela Madrileña. En la academia permaneció entre 1950 y 1955.

    En 1955, y gracias a una beca, viajó a Italia, donde conoció de primera mano la pintura italiana del Renacimiento. Sufrió así una pequeña decepción al contemplar en vivo las obras maestras que sólo conocía por reproducciones, y que hasta ese momento veneraba. Comenzó a revalorizar la pintura clásica española, que tan bien conocía, gracias a las frecuentes visitas al Museo del Prado, especialmente Velázquez.

    Tras terminar los estudios realizó sus primeras exposiciones individuales (1957, 1961) en Madrid, mientras trabaja tanto en esta ciudad como en la localidad que le vio nacer.

    En 1961 se unió en matrimonio a la también pintora María Moreno, del que nacerían dos hijas: María en 1962 y Carmen en 1965. Desde este último año y hasta 1969 fue profesor encargado de la Cátedra de Preparatorio de Colorido en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

    En 1985 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.

    En enero de 1993 fue nombrado miembro de número de la madrileña Real Academia de San Fernando.

    En 1992 el director de cine Víctor Erice filmó El sol del membrillo en el que se recoge el proceso creativo del artista mientras pinta un membrillero del patio de su casa.

    Método de trabajo

    "Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades". Con estas palabras Antonio López resume su particular modo de acercamiento al objeto a pintar. Sus cuadros se desarrollan a lo largo varios años, décadas en ocasiones, con una plasmación lenta, meditada, destilando con cada pincelada la esencia del objeto o paisaje, hasta que el artista consigue plasmar la esencia del mismo en el lienzo. El pintor busca entre la realidad que le rodea aquellos aspectos cotidianos, que el recoge con un tratamiento pleno de detallismo, rozando lo fotográfico. Sus preferencias van desde las vistas de Madrid hasta los retratos de sus familiares, pasando por los objetos más cotidianos y cercanos.

    A lo largo de la mayor parte de su carrera artística, Antonio López ha desarrollado una obra independiente, en medio de un panorama artístico estructurado en base al informalismo y la abstracción. Tampoco parece tarea fácil vincular la obra de López con las tendencias realistas europeas más recientes, o con el hiperrealismo americano.

    Obra

    • 1955 – Sinforoso y Josefa (óleo sobre tela, 62 x 88cm)
    • 1955 – La parra (óleo sobre tela, 48,5 x 48,5cm)
    • 1956 – Antonio y Carmen (óleo sobre tela, 60,5 x 83,5cm)
    • 1957 – La niña muerta (óleo sobre tela, 90 x 105cm)
    • 1959 – O Candeeiro (óleo sobre tabla, 100 x 130cm)
    • 1959 – Francisco Carretero y Antonio López Torres conversando (óleo sobre tabla, 70 x 96cm)
    • 1960 – Carmencita jugando (óleo sobre tela, 106,5 x 149,5cm)
    • 1960 – Carmencita de comunión (óleo sobre tabla, 100 x 81cm)
    • 1961 – Mari (óleo sobre tabla, 45 x 37cm)
    • 1961-1965 – Emilio y Angelines (óleo sobre tabla, 107,5 x 98,5cm)
    • 1961 – Calle de Santa Rita (óleo sobre tabla, 62 x 88,5cm)
    • 1961 – Josefa (litografía, 35 x 50cm)
    • 1961 – Mari (bronce 36,5 x 22,5 x 38cm)
    • 1962 – Mari en Embajadores (óleo sobre tabla, 80 x 75cm)
    • 1962-1963 – Madrid desde el Cerro del tío Pió (óleo sobre tabla, 101,5 x 129,5cm)
    • 1962-1990 – Terraza de Lucio (óleo sobre tabla, 130,5 x 201,5cm)
    • 1963 – La alacena (óleo sobre tabla, 200 x 100cm)
    • 1963 – La aparición (madera policromada 54,5 x 80 x 13,5cm)
    • 1963 – Mujer durmiendo (madera policromada 121 x 205 x 12cm)
    • 1964 – Atocha (óleo sobre tabla, 95 x 105cm)
    • 1964 – El Norte de Madrid visto desde "La Maliciosa" (óleo sobre tabla, 130 x 200cm)
    • 1965-1966 – El aparador (óleo sobre tabla, 244 x 127cm)
    • 1965-1970 – Madrid La Para o Observatorio (óleo sobre tabla, 122 x 244cm)
    • 1965-1985 – Madrid Sur (óleo sobre tela, 153 x 244cm)
    • 1965 – Vaso Con flores y pared (óleo sobre tabla, 44 x 37cm)
    • 1965-1968 – Carmencita (Barro)
    • 1966 – Los Novios (óleo sobre tela, 120 x 104cm)
    • 1967 – Figura Numa Casa (óleo sobre tabla, 85 x 124cm)
    • 1967 – Lavabo y espejo (óleo sobre tabla, 98 x 83,5cm)
    • 1968-1990 – Hombre y Mujer (Madera: hombre 195 x 59 x 46cm, Mujer 169 x 42,5 x 38cm)
    • 1969-1970 – Estudio Con tres puertas (lápiz sobre papel, 98 x 113cm)
    • 1969 – El jardín de atrás (óleo sobre tabla, 86,5 x 100cm)
    • 1970 – La Luz Eléctrica (óleo sobre papel, 122 x 100,5cm)
    • 1971 – Restos de Comida (lápiz sobre papel, 42 x 54cm)
    • 1971-1972 – Cuarto en Tomelloso (lápiz sobre papel, 81 x 69cm)
    • 1972 – Maria (lápiz sobre papel, 70 x 53cm)
    • 1972 – Conejo desollado (óleo sobre tabla, 53 x 60,5cm)
    • 1972-1975 – Casa de Antonio López Torres (lápiz sobre papel, 82 x 68cm)
    • 1974-1981 – Gran Vía (óleo sobre tabla, 90,5 x 93,5cm)
    • 1976-1982 – Madrid visto desde Torres Blancas (óleo sobre tabla, 145 x 244cm)
    • 1977-1980 – Lirios y Rosa (óleo sobre tabla, 66,5 x 66,5cm)
    • 1977-1990 – Gran Vía, Clavel (óleo sobre tela sobre tabla, 119,5 x 124cm)
    • 1990 – El campo del Moro (óleo sobre tela sobre tabla, 190 x 245cm)

    Exposiciones

    • 1951 Antonio López, Tomelloso, Ciudad Real
    • 1957 Antonio López García y su tiempo, Ateneo de Madrid
    • 1961 Antonio López García, Madrid, Galería Biosca
    • 1965 Antonio López García. Paintings and Sculptures, Nueva York, Staempfli Gallery,
    • 1968 Antonio López García, Nueva York, Staempfli Gallery
    • 1972 Antonio López García, Turín, Galleria Galatea

    Antonio López García, París, Galerie Claude Bernard

    • 1985 Antonio López García, Museo de Albacete

    Antonio López, Europalia 85 España. Bruselas, Musée d'Art Moderne

    • 1986 Antonio López García. Paintings, Sculptures and Drawings, Nueva York, Marlborough Gallery
    • 1993 Antonio López. Pintura, Escultura, Dibujo. Exposición Antológica, Museo

    Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

    • 1994 Antonio López, Proceso de un Trabajo, Fundación FOCUS, Sevilla
    • 2001 Antonio López. "Hombre y Mujer". Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

    Premios

    [ Premio Príncipe de Asturias (Artes 1985).

    • Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2006.
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    El gran masturbador


    El gran masturbador

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    El gran masturbador

    Información
    Pintor Salvador Dalí
    Año 1929
    Estilo artístico Surrealismo
    Técnica pictórica Óleo sobre lienzo
    Longitud 110 cm
    Anchura 150 cm
    Localización Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
    Ciudad Madrid
    País España

    El gran masturbador es un famoso cuadro del pintor español Salvador Dalí pintado en 1929. Está hecho mediante la técnica del óleo sobre lienzo, es de estilo surrealista y sus medidas son 110 x 150 cm. Se conserva en Madrid, en el Museo Reina Sofía pues fue legado por Dalí al Estado español.

    Este cuadro tiene las características de toda su pintura surrealista y posee una unidad equilibrada a pesar del gran número de elementos que presenta. Refleja el malestar del autor que temía, incluso, perder la cordura. Tanto el título, como el motivo central no dejan dudas sobre las implicaciones sexuales del cuadro; el sexo era una de las obsesiones del pintor.

    Significado

    En la pintura están retratadas todas las obsesiones del autor:

    • El elemento principal es su autorretrato, mezcla de cabeza humana y rocas de la costa Brava de los alrededores de Cadaqués, que repetirá en muchos otros cuadros como La persistencia de la memoria y El enigma del deseo. Estilizado pero reconocible, se caracacteriza por su color amarillento, su gran nariz apoyada en el suelo y su cara alargada. Las pestañas largas representan la contraposición entre el sueño anodino de una consumación física irremediable y el sueño de que nuestros deseos se cumplan.
    • El saltamontes, un animal que le provocaba terror desde su infancia y que se encuentra pegado a la boca de su autorretrato. Está en estado de descomposición, lo que atrae muchas hormigas que simbolizan la muerte.
    • Un anzuelo como atadura a su familia que quería retenerle a su lado y volver a un modo de vida tradicional del que él da muestras de querer desprenderse definitivamente.
    • El león como deseo sexual, con una lengua rosada como símbolo fálico.
    • Unas piedras como su pasado.
    • Una figura aislada como soledad.
    • El tema de la masturbación aparece en la mujer que emerge de su retrato y cuyo rostro esta cerca de unos genitales masculinos escondidos en unos ceñidos calzoncillos.
    • Un lirio pegado a la mujer que simboliza la pureza, una enrevesada forma de definir a la masturbación como la relación sexual más pura. El pistilo de la flor es, además, otro símbolo fálico.
    • Como es normal desde que la conoció, Gala aparece representada, en este caso en la pareja que se abraza, donde ella se metamorfosea en una roca, recuerdo de los paseos que dieron por la playa.
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    LAS MENINAS



    Retrato de la infanta Margarita, hija de Felipe IV (1605-1665), rodeada de su servicio o “familia” en una sala del Alcázar de Madrid.

    El cuadro más famoso de Velázquez encierra una compleja composición construida a partir de una admirable habilidad para el uso de la perspectiva, de la plasmación de la luz y de la representación de la atmósfera.

    Las interpretaciones sobre el tema y la plasmación del mismo han sido múltiples. Las más numerosas subrayan la reivindicación de la nobleza de la pintura frente a las prácticas artesanales. Velázquez se autorretrata pintando el propio cuadro a la izquierda del lienzo, afirmando así la supremacía del arte de la pintura. La infanta Margarita (1651-1673), vestida de blanco, aparece rodeada en el centro de la composición por sus damas de compañía, las “meninas” María Agustina de Sarmiento e Isabel de Velasco, dos bufones de la corte, María Bárbola y Nicolasito Pertusato, y un perro mastín. Detrás de ella, aparecen conversando un guardadamas, la dueña Marcela de Ulloa, y, en la puerta, al aposentador José Nieto.

    Los reyes, Felipe IV y Mariana de Austria (1634-1696), se reflejan en el espejo del fondo, dando lugar a un juego espacial de extraordinaria complejidad.
    Sala 12



    Num. de catálogoP01174
    AutorVelázquez, Diego Rodríguez de Silva y
    TítuloLa familia de Felipe IV, o Las Meninas
    CronologíaHacia 1656
    TécnicaÓleo
    SoporteLienzo
    Medidas318 cm x 276 cm
    EscuelaEspañola
    TemaRetrato real / imperial
    ExpuestoSi
    Procedencia Colección Real
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    Tertulia Política: 16/10/07 - Jimenes Los Santos

    El Sabado 13-10 en un programa de Tele5 y entrevistando a un MUY FAMOSO BERCIANO al que yo tengo un gran cariño y que el Bierzo debe MUCHO MUCHO MUCHO ...
    Hizo unas manifestaciones ( ademas de otros periodistas que le entrevistaban ) a proposito de Federico Jimenez los Santos que a mi me disgustaron mucho mucho mucho mucho .. y no porque yo este de acuerdo totalmente con lo que dice FJ LOS SANTOS SI NO PORQUE OPINO QUE ESCUCHAR A FJLOS SANTOS es imprescindible para hacer una valoracion de la situacion politica actual.
    Al igual que es IMPRESCINDIBLE escuchar a la cadena ser , lo mismo que es imprescindible el escuchar en la 4 a Iñaki Gabilondo , de los demas locutores de radio , yo puedo PRESCINDIR PERFECTAMENTE , bueno de (Cesar Vidal NO )repito que con FJ los Santos yo no estoy de acuerdo en muchas de sus ideas , pero tambien considero IMPRESCINDIBLE escucharlo para tener conocimiento de causa a la hora de tener "POSICIONES Y OPINIONES" al respecto del "CIRCO POLITICO ESPAÑOL" .
    Y hay tambien una razon de peso ... al que no le guste ... ¡¡¡ que no le escuche !!! que a nadie obligan !!!
    eso lo hago extensible a la SER , que si PARTIDISTA es la COPE tanto o mas es la SER.



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    Entrevista Amando de Miguel - 30/07/07

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    Final Eurobasket 2007. Spain vs Russia.



    La 'no canasta' más vista de la historia - 20minutos.es

    La 'no canasta' más vista de la historia

    * La final del Eurobasket atrajo a más de 5 millones de espectadores.
    * El último tiro de Gasol, sobre las 23:15, ante 7.253.000 espectadores.
    * El deporte fue el gran protagonista del fin de semana.
    * Encuesta: ¿Por qué no nos llevamos el oro?

    España no pudo llevarse el oro en la final del Eurobasket. Pero los de Pepu no estuvieron solos, es más, batieron records en la historia de la televisión española.

    Según formulatv.com , el 31,3% de los aficionados , o lo que es lo mismo más de 5 millones de espectadores (5.372.000) conectaron con La Sexta para seguir este decisorio partido.
    Los últimos compases del basket, justo cuando Gasol lanzó a canasta, 7.253.000 de espectadores vibraban con España

    El 'Previo' al encuentro reunió a 2 millones de seguidores (1.944.000 y 14,4%), y el 'Post' a un millón y medio (1.532.000 y 10,9%). Tras el baloncesto, la cadena se desinfló en pleno late night, con 'Sabías a lo que venías' ( 168.000 y 2,3%).

    El minuto de oro del día también se lo llevó el baloncesto. En los últimos compases del partido, justo cuando Gasol lanzó a canasta, 7.253.000 de espectadores vibraban con España (41.8% de share).

    Alonso sigue arrasando

    Pero no sólo de basket vivió el domingo.

    Los otros deportes se erigieron como protagonistas absolutos del fin de semana.

    Es el caso de Fernando Alonso y el Gran Premio de Bélgica . Aún no saboreando la victoria, 5.331.000 estuvieron pendientes del asturiano, lo que se tradujo en un impresionante 48.6%).

    Un dato más bajo tuvieron las motos en TVE, pero no con ello mal resultado. 19.7% y 2.392.000 de espectadores vieron la categoría reina.
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    Caso Abierto: la desaparición de Madeleine McCann

    Por su interes actual lo publico.


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    Evolución Humana. Atapuerca.

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    La Famosa PORTADA

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    MI PADRE ME AMA

    Esta historia es de un padre Australiano que realizaba año a año el Ironman de Australia, y su mayor ilusión era competir a lado de su hijo dicha prueba, el cual - y por desgracia - nació con parálisis cerebral.

    El Australiano nunca vio la situación de su hijo como obstáculo y entreno muy fuerte - junto con su hijo - por varios años hasta que llego la hora.

    El Australiano de aproximadamente 60 años inscribiá a su hijo y a él mismo al Ironman de Australia.

    Esta es una prueba para gente grande.... realmente gente con mentalidad ganadora, ejemplar, y con convicciones realmente fuertes, y terminar un Ironman es algo fuera de este mundo.

    El Australiano - de la historia - lo termino en casi 17 horas, donde las autopistas, circuitos, etc. son cerrados para el transito de los lugareños y continuar la vida como cualquier otro día, pero en este caso, al ver la prueba y quien la estaba ejecutando, la dejaron cerrada hasta que la terminaran por completo, al grado que se hizo de noche!



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    Cromwell, el hombre de hierro




    Nacido y educado en un ambiente anticatólico, en 1628 fue elegido miembro de la Cámara de los Comunes. Tras una época absolutista en la que gobernó por decreto, en 1640 Carlos I se ve obligado a aceptar el poder del parlamento. Es entonces cuando la estrella de Cromwell comienza a brillar como representante de los llamados puritanos, el ala más evangélica del protestantismo inglés. Sus victorias militares en la guerra civil desatada entre Realistas y Parlamentarios le proporcionaron el liderazgo de su nación en 1645. Tras ejecutar al rey y depurar el parlamento, Cromwell inició en 1659 una cruenta dictadura personalista, vaticinio de lo que serían otras dictaduras europeas en siglos posteriores. Amado por algunos y odiado por otros, el dictador dejó tras su muerte un país agotado por las guerras fraticidas que nunca más aceptaría la tiranía de nadie.

    Cromwell, su época y la importancia del siglo XVII en la historia y pensamiento políticos occidentales posteriores serán analizados tras el documental por los historiadores César Vidal, Jaime Contreras, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Alcalá de Henares y Ángel Alloza, miembro del Instituto de Historia del CSIC y autor de varios libros sobre historia de Inglaterra.
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    Codigo Da Vinci II

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